LA RESURRECCIÓN DE CRISTO parte 3
Autor:Paulo Arieu
«La resurrección de Cristo es nuestra garantía», canta un viejo corito de la Iglesia.
» Y si Cristo no resucitó, esta buena noticia que anunciamos no sirve para nada, y de nada sirve tampoco que ustedes crean en Cristo.»(I Cor. 15:14 TLA)
«La cumbre de la gloria de Dios es la gracia de Dios. Y la cumbre de la gracia de Dios es el Cordero que fue inmolado» J. Piper
Introducción:
[0] Antecedentes biblicos a la resurrección

[i] Evangelio sin cruz
Estamos tan acostumbrados a oir ese cristianismo imperialista y trinfante, que embriagado del éxtasis de la reurrección de Jesús predica la solución mágica de todos nuestros problemas. Venga a Cristo corriendo y será salvo, venga a Cristo y será sano o prosperado; y done entonces también una «ofrenda de amor abundante» y será mas prosperado aún, etc. Es el llamado evangelio de las ofertas o de la prosperidad, que ofrece el cristianismo capitalista de éxito inmediato de las familias Walton (Wallmart, E.U.), un cristianismo sin cruz, sin dolor, ni sufrimiento por causa de Cristo. Pero ese no es el evangelio de Jesús. Y no porque no crea que Dios bendice y pueda prosperar en su misericordia al creyente sincero, sino que el ser cristiano es pagar el precio de predicar a Jesús en la oscuridad de la intolerancia, de la persecucion, del sufrimiento y del martirio. …
Y todo porque? Porque Jesús resucitó. Sinó fuera por esto, estas personas que sufren persecución por causa de Jesús serían simplemente chiflados religiosos, personas amantes del dolor, del sufrimiento, que se gozan porque si nomás en ser perseguidos. Estas son las personas masoquistas [1] que encima dicen a Dios gracias de tanto dolor. Pero eso no es cristianismo; esto es tan solo un trauma de la psiquis del hombre. Ser cristiano es creer que Jesús resucitó,y aguntárselas que te digan que estás loco. Anda a contarle a tus amigos que Jesús resucitó y que los musulmanes que dicen que robaron el cuerpo de Jesús de la tumba estan equivocados. No esperes te reciban con los brazos abiertos. Muy dificil.
[ii] . El testimonio de la voz de un martir contemporáneo
Richard Wurmbrand, nació en Bucarest el 24 de Marzo de 1909. Fue un pastor evangélico que paso catorce años en cárceles comunistas de Rumania, su patria. Fue uno de sus más renombrados dirigentes cristianos, autores y educadores. Pocos nombres son tan conocidos en su país.
En 1945, cuando los comunistas ocuparon Rumania, e intentaron controlar a las iglesia para sus propios fines, Richard Wurmbrand comenzó de inmediato un efectivo y vigoroso “ministerio subterráneo” entre sus compatriotas esclavizados y los soldados invasores rusos. Finalmente fue arrestado en 1948, en compañía de su esposa Sabina. Ella fue condenada a tres años de trabajos forzados. Richard Wurmbrand pasó tres años de confinamiento solitario, sin ver a nadie, con excepción de sus guardias comunistas. Después de tres años fue trasferido a una celda común por cinco años más, donde continuaron las torturas.
Debido a su prestigio internacional como líder cristiano, algunos diplomáticos de las embajadas de los países occidentales comenzaron a interesarse por su seguridad. Se les informo que había huido de Rumania. Por otro lado Policías Secretos, haciéndose pasar por ex – compañeros de cárcel, contaron a su esposa como habían presenciado su entierro en el cementerio de la cárcel. Tanto a su familia en Rumania como a sus amigos en el exterior se les aconsejo que era mejor olvidarlo, ya que, según estas falsas noticias, estaba muerto.
Después de ocho años fue puesto en libertad e inmediatamente reanudo su labor en la Iglesia Subterránea. Dos años más tarde, en 1959, fue vuelto a arrestar y sentenciado a veinticinco años de cárcel.
Richard Wurmbrand fue puesto en libertad otra vez en una amnistía general en 1964, y continuó su ministerio subterráneo. Conscientes del peligro que significaba para él un tercer arresto. Cristianos de Noruega negociaron su salida de Rumania con las autoridades comunistas. El gobierno comunista había comenzado a “vender” a sus presos políticos. El precio habitual de rescate por un preso era de 2.000 dólares; pero por el pidieron 10.000 dólares.
En mayo de 1966, mientras prestaba declaraciones ante el Sub-Comité de Seguridad Interior del Senado norteamericano en Washington, se desnudó hasta la cintura para que pudieran ver las dieciocho profundas cicatrices que le habían dejado las atroces torturas a que fue sometido durante su encarcelamiento. Los periódicos norteamericanos, europeos y asiáticas contaron al mundo su dramática historia. En el mes de Septiembre de ese mismo año se le advirtió que el régimen comunista de Rumania había dispuesto su asesinato. Mas, ni siquiera aquellas amenazas de muerte pudieron silenciar su voz.
Richard Wurmbrand ha sido llamado “la voz de la Iglesia Subterránea”. Líderes cristianos lo han llamado “un mártir viviente” y “el Pablo de la Cortina de Hierro”.
Richard Wurmbrand, encontró el eterno descanso en los brazos de su Amado Salvador el 17 de Febrero de 2001, Sabina su esposa, se le había adelantado, el 11 de Agosto de 2000
Amen.
[ii] «Vana es nuestra fe»
Si Jesus no nació,la fe cristiana es un mito. Pero si no resucitó, que estamos haciendo entonces? Que sentido tiene ser torturado por Cristo, como le pasó a Richard Wurmbrand y a tamtos otros? Pues aunque la creencia en la resurrección de los cuerpos es una doctrina muy judía, es ajena totalmente a las nociones sobre la vida ultraterrena de griegos y romanos. Para los judíos, en cambio, la resurrección con el cuerpo incluido era la única puerta para la vida después de la muerte.
En el siglo I todos los creyentes judíos estaban convencidos de que al final de los tiempos, que estaba próximo, en la era mesiánica, e inmediatamente antes de la llegada del reino de Dios habría una resurrección general de los muertos, que se levantarían para que quienes fueran justos entraran en el reino mesiánico, o bien para que los malvados sufrieran una condenación eterna (más o menos).
Había también otros que sostenían que sólo resucitarían los justos, es decir, los judíos fieles y unos pocos paganos que hubieran observado perfectamente la ley natural (= El Decálogo, en líneas generales).
Sin embargo, los individuos, como Filón de Alejandría que sostenían un vida ultraterrena del alma sola, sin el cuerpo, eran muy raros entre los judíos y se les veía como demasiado influenciados por el helenismo.
No entraba en las ideas de los judíos el que un ser humano justo resucitara como ser único antes de la resurrección general. Y este fue el caso de Jesús. Esto supuso una mutación notable en las creencias de los seguidores de Jesús respecto al judaísmo en general. Algo asombroso hubo de ocurrir en realidad para los discípulos de Jesús sostuvieran esta idea así como otras que eran también una notable variante de la creencia general de sus paisanos.
La profesión de fe que hacemos en el Credo cuando proclamamos que Jesucristo ‘al tercer día resucitó de entre los muertos’, se basa en los textos evangélicos que, a su vez, nos transmiten y hacen conocer la primera predicación de los Apóstoles. De estas fuentes resulta que la fe en la resurrección es, desde el comienzo, una convicción basada en un hecho, en un acontecimiento real, y no un mito o una ‘concepción’, una idea inventada por los Apóstoles o producida por la comunidad postpascual reunida en torno a los Apóstoles en Jerusalén, para superar junto con ellos el sentido de desilusión consiguiente a la muerte de Cristo en cruz.
De los textos resulta todo lo contrario y por ello, como he dicho, tal hipótesis es también crítica e históricamente insostenible. Los Apóstoles y los discípulos no inventaron la resurrección (y es fácil comprender que eran totalmente incapaces de una acción semejante).
Luego que Jesús murió, estaban completamente asustados y encerrados en sus propios y angustiantes miedos como para inventar algo así. Además, estaba escépticos de que algo asi pudiese suceder. No hay rastros de una exaltación personal suya o de grupo, que les haya llevado a conjeturar un acontecimiento deseado y esperado y a proyectarlo en la opinión y en la creencia común como real, casi por contraste y como compensación de la desilusión padecida. No hay huella de un proceso creativo de orden psicológico – sociológico- literario ni siquiera en la comunidad primitiva o en los autores de los primeros siglos.
Los Apóstoles fueron los primeros que creyeron, no sin fuertes resistencias, que Cristo había resucitado simplemente porque vivieron la resurrección como un acontecimiento real del que pudieron convencerse personalmente al encontrarse varias veces con Cristo nuevamente vivo, a lo largo de cuarenta días.
Las sucesivas generaciones cristianas aceptaron aquel testimonio, fiándose de los Apóstoles y de los demás discípulos como testigos creíbles. La fe cristiana en la resurrección de Cristo está ligada, pues, a un hecho, que tiene una dimensión histórica precisa. Y sin embargo, la resurrección es una verdad que, en su dimensión más profunda, pertenece a la Revelación divina: en efecto, fue anunciada gradualmente de antemano por Cristo a lo largo de su actividad mesiánica durante el período prepascual.
Muchas veces predijo Jesús explícitamente que, tras haber sufrido mucho y ser ejecutado, resucitaría. Así, en el Evangelio de Marcos, se dice que tras la proclamación de Pedro en las cerca de Cesarea de Filipo, Jesús ‘comenzó a enseñarles que el Hijo del hombre debía sufrir mucho y ser reprobado por los ancianos, los sumos sacerdotes y los escribas, ser matado y resucitar a los tres días. Hablaba de esto abiertamente’ (
Mar. 8:31-32).
También según Marcos, después de la transfiguración, ‘cuando bajaban del monte les ordenó que a nadie contaran lo que habían visto hasta que el Hijo del hombre resucitara de entre los muertos’ (
Mar. 9. 9). Los discípulos quedaron perplejos sobre el significado de aquella ‘resurrección’ y pasaron a la cuestión, y agitada en el mundo judío, del retorno de Elías (Mc 9, 11): pero Jesús reafirmó la idea de que el Hijo del hombre debería ‘sufrir mucho y ser despreciado’ (
Mar. 9, 12).
Después de la curación del epiléptico endemoniado, en el camino de Galilea recorrido casi clandestinamente, Jesús toma de nuevo la palabra para instruirlos: ‘El Hijo del hombre será entregado en manos de los hombres; le matarán y a los tres días de haber muerto resucitará’. ‘Pero ellos no entendían lo que les decía y temían preguntarle’ (Mar 9, 31-32).
Es el segundo anuncio de la pasión y resurrección, al que sigue el tercero, cuando ya se encuentran en camino hacia Jerusalén: ‘Mirad que subimos a Jerusalén, y el Hijo del hombre será entregado a los sumos sacerdotes y los escribas; le condenarán a muerte y le entregarán a los gentiles, y se burlarán de él, le escupirán, le azotarán y le matarán, y a los tres días resucitará’ (Mar. 10:33-34).
Estamos aquí ante una previsión profética de los acontecimientos, en la que Jesús ejercita su función de revelador, poniendo en relación la muerte y la resurrección unificadas en la finalidad redentora, y refiriéndose al designio divino según el cual todo lo que prevé y predice ‘debe’ suceder. Jesús, por tanto, hace conocer a los discípulos estupefactos e incluso asustados algo del misterio teológico que subyace en los próximos acontecimientos, como por lo demás en toda su vida.
Pero además de las palabras de Jesús, también a actividad mesiánica desarrollada por El en el período prepascual muestra el poder de que dispone sobre la vida y sobre la muerte, y la conciencia de este poder, como la resurrección de la hija de Jairo (
Mar. 5:39-42), la resurrección del joven de Naín (
Luc 7: 12-15), y sobre todo la resurrección de Lázaro (
Jn 11:42-44) que se presenta en el cuarto Evangelio como un anuncio y una prefiguración de la resurrección de Jesús.
En las palabras dirigidas a Marta durante este último episodio se tiene la clara manifestación de a autoconciencia de Jesús respecto a su identidad de Señor de la vida y de la muerte y de poseedor de las llaves del misterio de la resurrección:
‘Yo soy la resurrección. El que cree en mí, aunque muera, vivirá; y todo el que vive y cree en mí, no morirá jamás’ (Jn. 11:25-26).
Todo son palabras y hechos que contienen de formas diversas la revelación de la verdad sobre la resurrección en el período prepascual. Da la impresión de que existen discrepancias entre los evangelistas en cuanto a los sucesos que tuvieron lugar en el día de la resurrección. Marcos menciona que tres mujeres fueron al sepulcro, mientras que Mateo sólo menciona dos y Juan una, María Magdalena. Mateo y Marcos dicen que había un ángel en el sepulcro; Lucas señala que había dos. Marcos y Juan afirman que Jesús se le apareció a María Magdalena; Mateo solamente indica que se apareció a las mujeres que fueron al sepulcro.
Islam y resurrección:

El islam no acepta la resurrección de Jesús. La religión Musulmana es la religión de más rápido crecimiento actual en el mundo, lamentablemente. Entre sus muchas diferencias con el Cristianismo es que esta niega la crucifixión y resurrección de Jesús. Para ellos, esto no es posible. No pueden digerir el hecho de que Dios haya permitido el sufrimiento de uno de sus Santos (Jesús). La visión de Jesús crucificado y muerto en la cruz no está incluido porque no encuentran evidencias en el Corán para ello. Es un ejemplo clásico de argumentos apoyados por el prejuicio teológico pero no en evidencias históricas. Si los musulmanes creen a) en una teoría de la sustitución (que otra persona fue crucificada en el lugar de Jesús), b) en la teoría de la ascensión (que Jesús fue rescatado de la cruz y ascendió al cielo), o c) la teoría del desvanecimiento (Jesús no murió verdaderamente en la cruz sino que sobrevivió a los rigores de la crucifixión), cada una de estas niega claramente la muerte de Jesús por crucifixión.
Esta creencia Islámica no es sólo algo que los musulmanes han confabulado en respuesta al Cristianismo,sino que el Corán mismo niega claramente la crucifixión de Jesús en Sura 4:157-158. Si leemos en los versos del Corán,vemos que dice
- «Y por haber dicho: Nos dio muerte al Mesías Jesús hijo de María, el Mensajero de Alá – Mataron no él ni crucificado, pero al parecer lo que a ellos, y he aquí los que no están de acuerdo acerca de que está en duda la misma, no tienen! conocimiento de los mismos salvo búsqueda de una conjetura, sino que no lo mató a ciencia cierta, pero Allah lo tomó para sí Alá era poderoso, sabio «(trans Pickthall.)
- «Hemos dado muerte al Ungido, Jesús, hijo de María, el enviado de Alá», siendo así que no le mataron ni le crucificaron, sino que les pareció así. Los que discrepan acerca de él, dudan. No tienen conocimiento [seguro] de él, no siguen más que conjeturas. Pero, ciertamente no le mataron, 158 sino que Alá lo elevó a Sí. Alá es poderoso, sabio» Los musulmanes aceptan este versículo como revelación. Su actitud es a menudo, ya que Alá ha revelado que fuera de esta manera, los registros históricos demás están equivocados.
Los musulmanes aceptan este versículo como revelación. Su actitud es a menudo, ya que Alá ha revelado que fuera de esta manera, los registros históricos demás están equivocados. Entiendo este punto de vista, y felicito a la actitud de aceptar lo que Dios revela y creerla y obedecerla. Pero no hay que tener vergüenza o miedo de permitir que nuestros libros sean examinadas a la luz de la historia. La Biblia afirma ser la revelación y afirma estar basada en hechos históricamente comprobables. A medida que estos eventos se han examinado los registros históricos sólo confirman mas y mas que lo que dice la Biblia es verdad. El Corán, sin embargo afirma ser la revelación, y que alega haber sido dado de la historia, sino que hace afirmaciones que van en contra de documentación histórica. El Corán hace una declaración aquí sobre la crucifixión de Jesús, pero no ofrece una alternativa históricamente creíble.
Si se va a aceptar la versión del Corán del evento deben darse cuenta de que la evidencia histórica respalda la Biblia y no el Corán. Por lo tanto, el Islam es una herejía y además el terror de los cristianos (te cortan la cabeza)!!!! Y si apostatás, tu salvación eterna corre peligro!!!
Además, este versículo lleva a algunas conclusiones muy difíciles en cuanto a la conducta y el carácter de Dios. Si Dios hizo crucificar a otro hombre en el lugar de Jesús, que el hombre ha sido hecha para parecerse a Jesús, entonces Dios actuó injustamente al menos en cuatro formas:
1. En primer lugar, Dios actuó injustamente hacia la persona crucificada en que fue crucificado por crímenes que no cometieron.
2. En segundo lugar, Dios actuó injustamente hacia la propia madre de Jesús, sus compañeros más cercanos, y todos los otros discípulos que habían seguido a Jesús tan lealmente durante años. Sinceramente creía que Jesús murió en la cruz. Según el punto de vista islámico, Alá les deje engañar. ¿Por qué? Habían seguido a Jesús con sinceridad, muchos de ellos renunciar a la propiedad, los hogares y las familias.
3. Dios actuó injustamente contra los cristianos durante seis siglos, hasta que Muhammad recitó la Sura 4:157. Dios no dejó ninguna evidencia creíble para esos seis siglos que Jesús no murió en la cruz. Y, con este verso del Corán, Dios no reveló ninguna nueva evidencia histórica o prueba para corregir la visión secular de los cristianos.
4. Dios ha actuado injustamente para con nosotros, los cristianos de hoy y los musulmanes, en el que no ha dejado evidencia histórica más creíble que Jesús no murió en la cruz.
También, y no digo esto a la ligera, esta visión hace a Dios el autor de tal vez la mentira más grande de la historia. Todo parte de la población mundial está afectada por la eternidad que realmente murió en la cruz. Este es el evento más importante de la historia en cuanto a la salvación eterna se refiere. Engañando a todos los presentes en el evento y no dejar evidencia creíble histórica de que Jesús no murió, el punto de vista musulmán hace a Dios mentiroso una enorme. Seguramente que no es digno de Dios.
Comentando acerca de la Sura anterior, el reconocido traductor y comentarista Coránico, Yusuf Ali, declara:
“La enseñanza Coránica es que Cristo no fue crucificado ni muerto por los Judíos…”[2]
El apologeta y autor Musulmán Ahmed Deedat está de acuerdo:
“Sobre el tema de la crucifixión en el Santo Corán al Musulmán se le dice en términos muy claros…que ellos no lo mataron a Él ni lo crucificaron a Él.”[3]
Por lo tanto y claramente vemos que la enseñanza coránica es que Jesús no murió crucificado, lo cual está en directo contraste con el cristianismo el cual dice que no hay salvación aparte de la ofrecida en la cruz (Mat 26:28; Mar 14:22-24; cf. 1 Cor. 1:18).
Conclución:
Colocando todas las creencias teológicas a un lado, ¿qué sugiere la evidencia? ¿Murió realmente Jesús al ser crucificado o sólo pareció que había muerto? Pablo le dice a Timoteo
- «Acuérdate de Jesucristo, del linaje de David, resucitado de los muertos conforme a mi evangelio.» (2 Tim. 2: 8)
Sin duda, muchos son los prejuicios del Islam para no creer en Jesús de Nazareth y ser cristianos. Si ud no cree en la resurrección, me gustaria inivtarlo a que se de una vuelta por la tumba vacía de José de Arimatea. María, María Magdalena y Salomé habían ido a la tumba para ungir el cuerpo del Cristo crucificado. Ellas se habían sorprendido al ver la tumba vacía. Un ángel se puso a un lado del sepulcro y les dijo: «Buscáis a Jesús Nazareno.» Luego añadió: «Ha resucitado, no está aquí.»
Esa fue la mayor noticia que el mundo haya oído jamás. ¡Jesucristo había resucitado de los muertos, como lo había prometido! La resurrección de Jesucristo es la verdad primordial de la fe cristiana. Ella descansa en la raíz misma del evangelio. Sin una fe en la resurrección no puede haber salvación personal. La Biblia dice: «Si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo.» Tenemos que creer esto, o nunca podremos ser salvos.
Yo le invito a creer de todo corazón que Jesus resucitó. No dude en su corazón ni tenga miedo de creer en El. Al tercer día Jesucristo resucitó de los muertos, salió de la tumba y apareció a los desanimados y asombrados discípulos que habían perdido toda esperanza de volver a verlo. Sin nuestra aceptación de la realidad de la resurrección, esa celebración no es más que una ilusión. Como escribió el apóstol Pablo hace ya mucho tiempo: «Y si Cristo no resucitó, vana es entonces nuestra predicación, vana es también nuestra fe.”
Cuando se contempla la resurrección de Cristo como un hecho histórico, «el domingo de Resurrección» se convierte en el día de días y se debe reconocer y celebrar como la mayor victoria de todos los tiempos. La resurrección fue, en un sentido, una victoria suprema para la raza humana. Fue una victoria sobre la muerte: «Mas ahora Cristo ha resucitado de los muertos; primicias de los que durmieron es hecho.» Su resurrección de los muertos es la garantía que también para nosotros la tumba ha sido abierta y que seremos también resucitados: «Porque así como en Adán todos mueren, también en Cristo todos serán vivificados.»
La resurrección fue también una victoria sobre el pecado: «La paga del pecado es muerte.» El pecado de Adán en el huerto del Edén tuvo como resultado la culpa, la condenación y la separación de la presencia de Dios. Sin embargo, allí también se dio la gloriosa promesa de que aparecería la simiente de la mujer, y que Dios pondría enemistad entre su simiente (Cristo) y la serpiente (Satanás).
- » Y si Cristo no resucitó, esta buena noticia que anunciamos no sirve para nada, y de nada sirve tampoco que ustedes crean en Cristo.»(I Cor. 15:14 TLA)
Dios le bendiga
Continúa….
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Notas
[1] Masoquistas: La denominación masoquismo define el placer sexual relacionado con el deseo de recibir dolor en el cuerpo, bien sea mediante humillación o dominación; el término fue descrito por el médico alemán Kraft Ebbing y lo tomó del apellido de un profesor de Historia y luego de profesión novelista, el austríaco Leopold von Sacher-Masoch que escribió varias obras con tintes masoquistas, de las novelas escritas la más famosa es «La venus de las pieles»: en ella se narra el castigo que se dejaba realizar por una dama envuelta en pieles.[extr de
http://es.answers.yahoo.com/question/index?qid=20080131122910AAmOaNT]
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