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Sábado (I)

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Sábado (parte I)

Autor:Paulo Arieu

El sábado es el séptimo día de la semana (sexto en nuevas culturas). El nombre “sábado” proviene del latín sábbatum, y a su vez del hebreo shabbat, que significa descanso. Aunque también se menciona que en otros idiomas como el inglés (Saturday) se puede decir que es el día de Saturno. Para algunas religiones como el Judaísmo y los cristianos de la Iglesia Adventista del Séptimo Día, el sábado es el séptimo día de la semana dado por Dios desde la creación a la humanidad para su descanso. Literalmente, la palabra significa ‘cesar’ o ‘parar’ (según Génesis 2.2 refiriéndose a Dios Yahvéh: “Y cesó el séptimo día de todo el trabajo que había hecho”, en hebreo vaYshbot baYom haShevi’i, וישבות ביום השביעי).

En otros idiomas

Éstos son algunos de los nombres que recibe el sábado en distintos idiomas:

Idioma Nombre Etimología
alemán
aymara
español
catalán
francés
indonesio
italiano
polaco
ruso
portugués
ucraniano
asturiano
Samstag
sawaru
sábado
dissabte
samedi
sabtu
sabato
sóbota
Суббота
sábado
Субота
sábadu
día del shabat
hebreo שבת shabbat
alemán Sonnabend víspera del domingo (Sonntag)
anglosajón
gaélico
galés
holandés
inglés
latín
rumano
sæternesdæg
satharn
sadwrn
zaterdag
saturday
díes saturni
sâmbătă
día de Saturno
japonés 土曜日 / doyôbi día de la tierra
danés
finlandés
islandés
noruego
sueco
lørdag
lauantai
laugardagur
laurdag
Lördag
día de bañarse
chino 星期六 (xīng qī liù) Sexto dia de la semana
quechua k’uychichaw día del arcoiris
euskera larunbata, zapatua ?
Días de la semana
Domingo – Lunes – Martes – Miércoles – Jueves – Viernes – Sábado

Fuente: Wikipedia

¿Música mundana o musica sacra?

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¿Música mundana o música sacra?

musicosEn el principio,…Dios; únicamente El. No estaba obligado a crear nada, sin embargo, Su Palabra comenzó a crear. Los planetas fueron puestos en sus orbitas para no chocar entre ellos, las estrellas brillaron en el firmamento, los cielos fueron desplegados como un rollo, las aguas fueron contenidas, al mar se le puso limite. Dios creaba este Universo, y en el “package” venia la musica. Si no hubiera música en la Creación de Dios seria un mundo silente. Los vientos al chocar contra las copas de los arboles hicieron melodía. Los pájaros que volaban en el Jardín del Edén entonaban una sinfonía hermosa haciendo que Adan y Eva diferenciaran las  melodías. Dios creo la música. Dios puso en el hombre la capacidad de hacer música. Dios puso en el hombre la habilidad de descubrir en el tiempo que la música tiene expresión matematica confirmando con eso que el sello divino esta en ella.

¿Si la música la creo Dios, como es posible que digamos MUSICA MUNDANA, o MUSICA SACRA?

Dios no crea música mundana o música sacra…..Dios creó la música, y nos dio la bendición de usarla para nuestro deleite y para alabarlo a El. Dios nos dio la música también para identificarnos como pueblos. Lo que hace que una música sea “mundana” o “sacra” es la letra, la intención, el mensaje que encierra.

El himno #5 del Himnario Bautista se llama “A NUESTRO PADRE DIOS”, es una alabanza hermosa a la Trinidad divina, pero sin embargo, su música es la del himno nacional del Reino Unido. La letra de ese himno nacional son loas a la Reina, al Rey, y despues son diatribas fuertes contra los enemigos de Inglaterra. ¡Una misma melodía, dos letras diferentes, dos intenciones diferentes!

El himno #12 del Nuevo Himnario Popular, que fuera el mas usado por el pueblo bautista antes del actual Himnario Bautista, se titula “GLORIA A TI JESúS DIVINO”. ¡La melodía es la del himno de la caballería del Ejercito Confederado en la Guerra de Secesion! ¡Una misma melodia, dos letras, dos intenciones!

Lo que hace que una determinada melodía se califique como “mundana” o “sacra” es la letra, no la música.

En la Edad Media ocurrió un fenómeno musical bien curioso. En ese tiempo la escala musical comenzaba en La, hasta que Guido d’Arezzo hizo otra distribucion de la escala musical poniendo el Do al principio haciendo que el Si quedara en la séptima posición, un lugar un poco inestable que daba lugar a las triadas o tritono, rompiendo con el esquema medieval de la antigua escala de dos tonos y medio. El acorde de 4ta. aumentada sonaba a los oidos medievales muy disonante, con ciertos matices de misterio lo que dio paso a ser catalogado como el “diabolus in musica”, o “el acorde del Diablo”, o “la 4ta. del Diablo”. Los musicos medievales comenzaron a no usar el Si en los acordes, para no dar paso al tritono en la escala ya que al tocar los acordes de 4ta. aumentada supuestamente hacia que “el Diablo entrara a la musica”. La Inquisicion tomo cartas en el asunto y si notaban que algun compositor usaba el  tritono en sus partituras corria el riesgo de ser quemado por brujo. ¡El acorde de 4ta.aumentada,  en la escala musical fue prohibido y maldito por la Iglesia! ¡No se podia componer musica con acordes de 4ta. aumentada!

Cuando alguien en este siglo XXI dice que hay ritmos o estilos musicales mundanos y sacros está resucitando de su tumba a los inquisidores que perseguian el acorde de 4ta. aumentada en la Edad Media, esta otra vez diciendo “diabolus in musica”, con su dosis de supersticion. En la Edad Media limitaron las posibilidades musicales por un concepto erroneo de la musica, y todo fue ¡¡POR LA FORMA COMO ESCUCHARON EL SONIDO DEL ACORDE DE 4ta. AUMENTADA ….”¡ESTO SUENA EXTRAÑO, ES DIABOLICO, ES EL “diabolus in musica” …¡a la hoguera con el!

Hoy en el siglo XXI tambien decimos que una musica es “sacra” o “mundana” por como nos suena a nosotros. Si no nos gusta, decimos que es mundana, que “esa música no alaba a Dios” ,  y no faltaría quien quiera encender una hoguera para quemar a los “herejes”, si nos gusta, decimos que es sacra, que es la música adecuada para alabar a Dios. La música es como los colores, hay quienes les gusta el azul, y hay quienes aborrecen el azul, pero nadie dice que… “diabolus in azul”. Nadie dice que el color amarillo es diabólico, o que el color verde es mundano….¿Por que con la música si sucede?

Claro está, hay  canciones con contenido “mundano” o grosero, o chavacano, que al usar determinado estilo musical hacen en los oyentes una apreciación condicionada. Cuando escuchan esa tonada, la asocian con lo que ya oyeron era mundano, grosero, y chavacano,…..pero debemos aprender a discriminar, eso no hace de ese estilo musical, que sea “mundano” en su totalidad.

El Renacimiento rompió con la Edad Media. Las grandes obras musicales de ese período usaban el tritono, y tocaban la 4ta. aumentada como caracteristica notable. Ya nadie decía que “diabolus in musica”. Hoy en el siglo XXI, toda la música tiene intervalos de 4ta. aumentada, y a nadie se le ocurriría decir que cuando ese acorde forma parte de la armonía en la orquesta  es el ¡diabolus in musica!

La música es música, viene de Dios…..el apellido de “sacra” o “mundana” se lo ponemos nosotros a darle letra e intención a esa música.

Dios no dejó en Su Palabra ningún mandamiento, o requisito de cual música era la que El aceptaba o rechazaba. Si Dios creó la música no rechaza ninguna al menos que su intención sea blasfemar Su Nombre. ¡Claro…! debemos hacer uso del sentido común, y del buen gusto para que entonces la música no ahogue a las voces humanas en la alabanza, un fenómeno muy común en ciertos círculos cristianos. La música acompaña a las voces humanas, no la sustituyen. Lo mas importante en la alabanza es lo que expresa el corazón, los instrumentos deben acompañar a un nivel de sonoridad que se entienda perfectamente lo que se está diciendo. En la alabanza, la música debe estar en función de las voces. Cuando la orquesta ahoga la letra de las alabanzas, no hay un concepto claro de lo que es alabanza. Debemos enseñar a nuestros músicos.

Entonces…, ¿se imaginan que Dios hubiera hecho una lista de ritmos o estilos musicales aprobados por El? El vals, el danzon, y el tango, ¡aprobados! Entonces los hermanos dominicanos se sentirían discriminados por Dios al rechazar su sabroso merengue, y la cadenciosa bachata. Los cubanos formaríamos la discusión alegando que Dios tiene favoritos por dejar fuera a nuestra rumba y nuestro rico son…..y asi, todos los pueblos cuyos ritmos y estilos no fueran “aceptos” por Dios se sentirian discriminados por Dios.

Dios no hace acepción de personas, (LEERLO AQUI)  por eso tampoco creo que haga acepciones de ritmos y estilos (LEERLO AQUI).

La música es una bendición de Dios, no digamos nunca que una música “no alaba a Dios” porque no nos gusta como suena. Alaba a Dios con la música que te guste o prefieras, y deja en libertad a tu hermano alabarle con la música que el prefiera. No le grites a tu hermano, ¡diabolus in musica! …estamos en el siglo XXI.

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Es obligatorio observar el séptimo día de la semana como el día de reposo?

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Es obligatorio observar el séptimo día de la semana como el día de reposo?

Autor:Paulo Arieu

La respuesta es obviamente que no. La idea de que es obligatorio observar el séptimo día de la semana como el día dereposo. Según los adventistas del séptimo día, es pecado observar el día de descanso en cualquier otro día de la semana,

“porque Dios en el principio, apartó elséptimo día de la semana como un memorial perpetuo de su poder creativo”.

La profetisa adventista comenta:

“La señal, o sello de Dios, se revela en la observancia del Sabath (reposo) en el séptimo día, el memorial de la creación del Señor. La marca de la bestia es lo opuesto de esto: la observancia del primer día de la semana. Esta marca distingue a los que aceptan la supremacía de la autoridad papal,de los que reconocen la autoridad de Dios.” [1]

La señora de White testificó que había visto el arca en una visión del santuario celestial. Jesús levantó la tapa del arca, de modo que ella pudiera ver las tablas de piedra en que estaban escritos los diez mandamientos. Se notó que el cuarto mandamiento estaba ubicado en el centro de los diez y tenía una suave aureola de luz a su alrededor . [2]

Felizmente, los adventistas ya no consideran a los evangélicos como seguidores de la bestia del Apocalipsis. Los adventistas aseveran que el emperador Constantino cambió el día de reposo enel año 321 d.C., y luego en 364 d.C., el Concilio de Laodicea hizo lo mismo. Historiadores no adventistas, sin embargo, señalan que Constantino solamente sancionó legalmente la costumbre que hacía tiempo ya habían observado los cristianos.

Walter Martin, destacada autoridad sobre las sectas, reúne muchas citas de los padres de la Iglesia, demostrando que los cristianos del segundo siglo observaban el primer día de la semana como el día de descanso y culto.

Por ejemplo, consideremos tres: [3]

a) Ignacio, obispo de Antioquía, escribió lo siguiente en el año 110:

“Los que andan en las costumbres antiguas alcanzan la novedad de esperanza, ya no observando el sábado, sino moldeando sus vidas según el día del Señor, sobre el cual se resucitó también nuestra vida.”

b) Justino Mártir (100-165):

“El domingo es el día en que todos tenemos nuestra reunión común, porque es el primer día en que Dios … hizo el mundo; y Jesucristo, nuestro Salvador, resucitó en el mismo día.”

c) La epístola de Bernabé (entre 120 y 150):

“Guardamos el octavo día con gozo, el día también en que Jesús se resucitó de entre los muertos.”

Los evangélicos guardan el primer día de la semana en vez del séptimo por las siguientes razones:

a. El Nuevo Testamento no le da la misma importancia que da a los otros mandamientos del código mosaico. Jesús lo colocó en el mismo nivel que las leyesceremoniales, las cuales pertenecen al antiguo pacto y son caducas. Se refirió al incidente en que David, al huir de Saúl, obligó al sumo sacerdote a entregarle lospanes santos ofrecidos a Dios, panes que sólo podían comer los sacerdotes.

Luego explicó que ” el día de reposo fue hecho por causa del hombre, y no elhombre por causa del día de reposo” (Mr. 2:23-27; 1 Sa. 21:1-6).

b. Pablo también lo indica que ocupa un lugar entre las observancias ceremoniales:

  • “Por tanto, nadie os juzgue en comida o en bebida, o encuanto a días de fiesta, luna nueva o días de reposo, todo lo cual es sombrade lo que ha de venir.” (Col. 2:16,17)

En ningún lugar del Nuevo Testamento, ni Jesús ni los apóstoles, repiten esteprecepto, aunque sí enseñan muchas veces los otros nueve mandamientos.Obviamente, la visión de la señora de White, en la cual vio que el cuartomandamiento fue el más importante, no armoniza con las enseñanzas del NuevoTestamento.El guardar los días de reposo es más un asunto de conciencia que una ley moral:

  • “Uno hace diferencia entre día y día; otro juzga iguales todos los días.Cada uno esté plenamente convencido en su propia mente” (Ro. 14:5).

Puesto que Jesús resucitó de entre los muertos el primer día de la semana, la iglesia primitiva lo llamaba “el día del Señor” (Ap.1:10)

y lo celebraba como díade reposo y cultos. El Nuevo Testamento hace referencia a esta costumbre. En Troas los cristianos se reunían para el culto “el primer día de la semana” (Hch.20:6,7) y Pablo instruyó a los creyentes de Corinto:

  • “Cada primer día de la semana, cada uno de vosotros ponga aparte, según haya prosperado” (1 Cor. 16:2).

Es lógico creer que las congregaciones levantaban ofrendas en el día desu culto, el cual era el día domingo.

Dios lo bendiga mucho.Cristo le ama.

Notas:

[1] Ellen White, Testamonies for the church (Tacoma Park, Washington D.C.,White Publications, s.f.), pág. 117.
[2] W.C. Irvine, Heresies exposed (New York: Loizeaux Brothers,1955), págs. 162-163.
[3] Walter Martin, Kingdom of the cults, op. cit., págs. 460-461.

Fuente bibliografica:

  • Pablo Hoff, “Otros evangelios”, Pág.153-155,ed. Vida

EL DIA PARA LA ADORACION CORPORATIVA (Ryrie)

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EL DIA PARA LA ADORACION CORPORATIVA

La iglesia neotestamentaria empleaba el domingo como su día de adoración corporativa. Lo hacían a pesar del hecho de que no era un día festivo semanal en el cual las personas estuvieran de asueto. Sin duda muchos esclavos cristianos estaban en la obligación de trabajar todo el día y cada día; pero aun así hacían tiempo para la adoración corporativa.

A. El origen del día del Señor

Aunque los escritores modernos invariablemente intentan enfatizar la conexión entre el día del Señor y el sábado, la iglesia primitiva y los padres de la iglesia no hacían ese énfasis. Ellos sí veían valor moral en aplicar los diez mandamientos, pero hacían una excepción con el cuarto, concerniente al sábado. Note la ausencia de problemas con el sábado o con el día del Señor en Hch. 15:29, y la enseñanza clara del Nuevo Testamento en cuanto al fin de la ley mosaica, incluyendo los Diez Mandamientos (excepto que nueve de ellos, todos menos el del sábado, se repiten en las epístolas, 2 Cor. 3:7–11; Col. 2:16). La idea de un día especial para la adoración puede que tuviera relación con el sábado, pero el día en particular no estaba relacionado con el sábado.

Tampoco se originó del calendario el concepto del día del Señor. Aunque los judíos observaban un ciclo de siete días (basándose en la semana de la creación), no se conocía una división semanal del tiempo en el mundo grecorromano hasta después del establecimiento de la iglesia en el primer siglo. Para el tercer siglo el arreglo semanal se había extendido, debido a que el calendario Romano estaba en desorden hasta los días de Constantino. Antes de ese tiempo había semanas de “mercado” tanto de cuatro como de ocho días. La delineación de los siete días surgió de juntar el sol, la luna, y los cinco planetas conocidos en ese tiempo. Aun en época ten reciente como la de la Revolución Francesa, a principio del siglo diecinueve, se intentó establecer tres semanas de diez días en cada mes, con cada décimo día como día de descanso, además de cinco días festivos cada año para completar los 365 días del año.

La única explicación de por qué la iglesia primitiva estableció un nuevo día de adoración, sin relación con el sábado ni tampoco con el calendario existente, es que el domingo fue el día de la resurrección del Señor. El no sólo resucitó en domingo sino que seis apariciones que hizo después de su resurrección también ocurrieron en domingo, y el día de Pentecostés, cuando se formó el cuerpo de Cristo, cayó en domingo. Casi siempre el día se designa como el primer día de la semana (Mat. 28:1; Mar. 16:2, 9; Luc. 24:1; Jn. 20:1, 19; Hch. 20:7; 1 Cor. 16:2). En Ap. 1:10 se le llama el día del Señor, un término similar al de la Cena del Señor (1 Cor. 11:20), y usado por los creyentes para protestar y acentuar su contraste con el día del Emperador o de Augusto. El día del Señor, entonces, es el primer día de la semana, el día de Su resurrección, y el día usado por los creyentes para celebrar el evento más grande de la historia.

B. Lo peculiar del día del Señor

La iglesia primitiva claramente hizo de este día algo peculiar, porque aunque iban al servicio de la sinagoga el sábado, lo hacían para evangelizar. Era el domingo cuando se reunían con otros creyentes. Romanos 14:5 no significa que los cristianos no distinguieran el primer día para la adoración. Más bien, Pablo les está exhortando a no dejarse persuadir por el elemento judaico en la iglesia a observar ciertos días y ayunar en determinadas fechas.

C. Las actividades del día del Señor

1. Recordar y celebrar la resurrección de Cristo.

2. Reunirse para la adoración corporativa (Heb. 10:25; 1 Cor. 3:16).

3. Determinar cuánto dar (1 Cor. 3:16).

4. Observar la Cena del Señor (Hch. 20:7).

D. El descuido contemporáneo del día del Señor

1. La razón.

En los países cristianizados el domingo civil, con su cesación parcial de actividades regulares, ha llegado a llenarse de otras actividades (juegos especiales, oportunidades para hacer compras, etcétera). Los creyentes están muy enredados en estos usos seculares del día del Señor. Las iglesias también abandonan oportunidades para usar las horas disponibles del domingo para sus actividades. Como resultado puede que pronto el domingo será como todos los otros días de la semana, que también se requerirán en el mismo horas regulares de trabajo, y los creyentes estarán de nuevo como en el primer siglo, tratando de encontrar horas temprano en la mañana o tarde en la nocne para la adoración.

2. Los resultados.

Descuidar el día del Señor es menospreciarlo a El, embotar el testimonio a Su resurrección, y perder los beneficios del ministerio y la protección de la adoración corporativa.

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C.C.Ryrie,Teologia Basica,pag. 494-496,ed. UNILIT

¿Cuál es el significado de la Cena del Señor, y por qué la celebran semanalmente los Cristianos?

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¿Cuál es el significado de la Cena del Señor, y por qué la celebran semanalmente los Cristianos?

Autor: Mike Scott

P. ¿Cuál es el significado de la Cena del Señor, y por qué la celebran semanalmente los Cristianos? R. Mike Scott

Introducción – La Cena del Señor es sumamente importante en el culto Cristiano; nuestro proposito en esta lección sera:

1) Aprender las enseñanzas de las Escrituras tocante a la cena del Señor, y poder distinguir las tradiciones de los hombres.
2) Apreciar la importancia y significación.
3) Elevar y mejorar el cumplimiento de éste deber.

Hablaremos de:

1) La Institución
2) El Propósito
3) La Participación

Primeramente, note que en el Nuevo Testamento se usan varios términos para designar la Cena del Señor:

1) En Hechos 20:7 – se le refiere como partir el pan.
2) En 1 Corintios 10:16 – se le refiere como La copa de bendición y El pan que partimos.
3) En 1 Corintios 10:21 – se le refiere como la mesa del Señor.

Estos son los términos Biblicos que se usan para designar la Cena del Señor y debemos evitar el uso de términos que no son Biblicos.

  • Retén la norma de las palabras sanas que has oído de mí, en la fe y el amor en Cristo Jesús. II Timoteo 1:13
  • Pero en cuanto a ti, enseña lo que está de acuerdo con la sana doctrina.Tito 2:1

Hay términos que se usan, es decir, Sacramento – según el Webster´s New International Dictionary sacramento significa: juramento de lealtad hecho por soldados romanos. Otro término usado por los hombres es Eucaristía. La definición de el diccionario Webster sigue: Viene de palabra griega que significa, dando gracias.

Estoy de acuerdo que en la Cena del Señor hay un elemento de gracias, pero recordemos que estos términos no son Biblicos y las personas que pertenecen a Dios deberían evitarlos.

I. LA INSTITUCIÓN DE LA CENA DEL SEÑOR

A. Cristo mismo instituyó la Cena del Señor.

  • 26 Mientras comían, Jesús tomó pan, y habiéndolo bendecido, lo partió, y dándoselo a los discípulos, dijo: Tomad, comed; esto es mi cuerpo.27 Y tomando una copa, y habiendo dado gracias, se la dio, diciendo: Bebed todos de ella;28 porque esto es mi sangre del nuevo pacto, que es derramada por muchos para el perdón de los pecados.29 Y os digo que desde ahora no beberé más de este fruto de la vid, hasta aquel día cuando lo beba nuevo con vosotros en el reino de mi Padre.(Mat. 26:26-29)
  • 23 Porque yo recibí del Señor lo mismo que os he enseñado: que el Señor Jesús, la noche en que fue entregado, tomó pan,24 y después de dar gracias, lo partió y dijo: Esto es mi cuerpo que es para vosotros; haced esto en memoria de mí.25 De la misma manera tomó también la copa después de haber cenado, diciendo: Esta copa es el nuevo pacto en mi sangre; haced esto cuantas veces la bebáis en memoria de mí.26 Porque todas las veces que comáis este pan y bebáis esta copa, la muerte del Señor proclamáis hasta que El venga.(1 Cor. 11:23-26)

B. Mateo nos dice que fue después de la cena de la Pascua y Pablo nos informa que se instituyó antes de la crucifixión.

II. El PROPOSITO DE LA CENA DEL SEÑOR

A. El proposito de la Cena del Señor no es para el perdon de pecados. (Hubieron siglos cuando se le sirvió a los niños a causa de esta creencia equivocada.)

B. No es para hacer llevar hacia adelante semana por semana los pecados. (Algunos piensan así por causa de un concepto equivocado de sacrificios en el Antiguo Testamento.)

C. Según las Escrituras, la Cena del Señor tiene cuatro propositos:

 Comunión de los salvos en la sangre y el cuerpo de Cristo.

  • 15 Os hablo como a sabios; juzgad vosotros lo que digo.16 La copa de bendición que bendecimos, ¿no es la participación en la sangre de Cristo? El pan que partimos, ¿no es la participación en el cuerpo de Cristo? 17 Puesto que el pan es uno, nosotros, que somos muchos, somos un cuerpo; pues todos participamos de aquel mismo pan. 18 Considerad al pueblo de Israel: los que comen los sacrificios, ¿no participan del altar? 19 ¿Qué quiero decir, entonces? ¿Que lo sacrificado a los ídolos es algo, o que un ídolo es algo? 20 No, sino que digo que lo que los gentiles sacrifican, lo sacrifican a los demonios y no a Dios; no quiero que seáis partícipes con los demonios.21 No podéis beber la copa del Señor y la copa de los demonios; no podéis participar de la mesa del Señor y de la mesa de los demonios.(I Cor. 10:15-21)

Cuando tomamos la Cena del Señor, expresamos el hecho de que hemos sido salvos por el sacrificio de Cristo en La Calavera. Estamos en comunión con lo que nos salva del pecado. (De consiguiente, no para los que están fuera de Cristo)

La Cena del Señor es conmemoración del sacrificio de Cristo en la cruz.

  • 24 y después de dar gracias, lo partió y dijo: Esto es mi cuerpo que es para vosotros; haced esto en memoria de mí.(I Corintios 11:24)

Mientras comemos la Cena del Señor, nuestro deber es recordar el sufrimiento de Él por nosotros.

La Cena del Señor proclama la muerte de Cristo.

  • 26 Porque todas las veces que comáis este pan y bebáis esta copa, la muerte del Señor proclamáis hasta que El venga (I Corintios 11:26)

Al tomar la Cena del Señor, los Cristianos proclaman que el cuerpo golpeado y la sangre derramada de Cristo fue sacrificio en la cruz por los pecados del mundo.

La Cena del Señor proclama el hecho de que Jesús vendrá otra vez.

  • 26 Porque todas las veces que comáis este pan y bebáis esta copa, la muerte del Señor proclamáis hasta que El venga (I Cor. 11:26)

Al tomar la Cena del Señor, el Cristiano demuestra fe en la promesa del Señor que Él vendrá otra vez.

  • 10 Y estando mirando fijamente al cielo mientras El ascendía, aconteció que se presentaron junto a ellos dos varones en vestiduras blancas,11 que les dijeron: Varones galileos, ¿por qué estáis mirando al cielo? Este mismo Jesús, que ha sido tomado de vosotros al cielo, vendrá de la misma manera, tal como le habéis visto ir al cielo.(Hch. 1:10,11)

Expresamos nuestra relación intima con Cristo, recordamos Su sacrificio, la significación de ello, recordamos que Él murió por nuestros pecados y los eventos que sucedieron después, y proclamamos por fe nuestra creencia en que Él volera, a base de Su resurección.

III. PARTICIPANDO DE LA CENA DEL SEÑOR

A. ¿Cuándo cumplimos nuestra obligación a Dios en la participación de la Cena del Señor? (¿Jueves por la noche?, viernes por la noche?, sabado?)

Según el ejemplo de la iglesia en Jerusalén, dirigido por los apóstoles, la cena es tomada con regularidad.

  • 42 Y se dedicaban continuamente a las enseñanzas de los apóstoles, a la comunión, al partimiento del pan y a la oración (Hch. 2:42)

2. La iglesia en Troas observaba la Cena del Señor el primer día de la semana. Hechos 20:7

3. La iglesia en Corinto se reunía el primer día de la semana y tomaban la Cena del Señor según 1 Corintios 16:2, 11:20.

4. Hoy día los Cristianos deben participar en la Cena del Señor con constancia cada primer día de la semana.

5. El primer día de la semana es significativo porque:

a. Cristo resucito en un primer día de la semana – Mateo 28:1-10.
b. El Espíritu Santo vino en un primer día de la semana – Hechos 2.
c. La iglesia se estableció en un primer día de la semana – Hechos 2.
d. El plan de salvación fue dado por primera ves un primer día de la semana Hechos 2.
e. La Cena del Señor se observaba el primer día de la semana – Hechos 20:7.
f. Ofrendas biblicas se recogían el primer día de la semana – 1 Corintios 16: 1-2.
g. Al primer día de la semana se le llama “el día del Señor” – Ap. 1:10

B. LOS ELEMENTOS DE LA CENA DEL SEÑOR

1. El pan sin levadura utilizado en la cena de Pascua, representativo del cuerpo de Cristo. Siguiendo el ejemplo de nuestro Señor, no usamos cualquier pan; solo el pan sin levadura. Sabemos que en los días de Jesús hubieron Judios que hacian místura de sal y aceite con el pan para su propio placer.

a. Este pan no es Su cuerpo literal, como implica la doctrina de transubstanciación; es representativo de Su cuerpo.

  • 26 Porque todas las veces que comáis este pan y bebáis esta copa, la muerte del Señor proclamáis hasta que El venga.(1 Corintios 11:26)

En aquel momento, Su cuerpo estuvo presente, y claramente, Cristo se refiere a el elemento como PAN.

Transubstanciación es la conversión de los elementos de la Eucaristía en la consagración y por medio de la consagración, de la substancia del pan y el vino, al cuerpo y sangre de Cristo.

2. El fruto de la vid, algunas versiones dicen vino. Este es el vino que se usó en la cena de la Pascua. Este fruto de la vid no era Su sangre literal, para este tiempo Su sangre no se había derramado; después de dar gracias, Jesús todavía le llama fruto de la vid. Mateo 26:29

C. COMO DEBEMOS PARTICIPAR DE LA CENA DEL SEÑOR

1. Otra vez, seguimos el ejemplo de nuestro Señor.

a. Jesús tomó pan, y habiéndolo bendecido…..Y tomando una copa, y habiendo dado gracias (Mateo 26:26-27, Marcos 14:22-23); Y habiendo tomado pan, después de haber dado gracias,….. De la misma manera tomó la copa (Lucas 22:19-20) tomó pan, y después de dar gracias, lo partió…..De la misma manera tomó también la copa (1 Corintios 11:24-25).

b. La oración de Jesús fue acción de gracias por los elementos de la Cena del Señor. No fue una oración de satisfacción general. Un día de éstos, escuche las palabras que se ofrecen en la oración sobre la mesa del Señor. Le pedimos a Dios que seamos dignos, o le pedimos que nos haga consciente del significado, o que nos ayude a participar en manera digna o que nos bendiga cuando participamos, pero raramente se oye GRACIAS POR ESTE PAN.

c. Acerca de nuestra participación, el apóstol Pablo le declaró a la iglesia en Corintos:

  • 27 De manera que el que coma el pan o beba la copa del Señor indignamente, será culpable del cuerpo y de la sangre del Señor.28 Por tanto, examínese cada uno a sí mismo, y entonces coma del pan y beba de la copa.(I Cor. 11:27-28)

d. Probablemente, no hay una expression en el Nuevo Testamento la cual ha sido más problematica para el Cristiano que manera indigna. Enseñansa errónea acerca de este tema ha causado que Cristianos se abstengan de comunión diciendo: Esperaré hasta que tenga todo mal corregido, o, hasta que sea digno, o, no soy persona perfecta…..etc.

En el siglo 18 en Inglaterra, y Escocia aplicación de este pasaje en una manera abusiva, hizo que Alexander Campbell viera la necesidad de la Restauración. Oficiales de una iglesia visitaban a un individuo con el propósito de determinar el mérito de la persona. Si lo pronunciaban merecedor, la persona recibía un pedazo de plomo que depositaba en el plato cuando pasaran la comunión; de esa manera demostraba su mérito y de consiguiente, podía participar en la Cena del Señor.

e. En verdad, no hay persona digna de la muerte de Cristo. Si solo las personas dignas (personas perfectas) tuvieran derecho a la mesa del Señor, nadie tomaría la Cena del Señor.

La palabra que se traduce manera indigna es un ADVERBIO. El adverbio nunca se usa para describir a una persona; describe las acciones de la persona. En este caso describe la manera de participación en la cena, y no el carácter de el partícipe. Uno participa en manera indigna si no discierne el cuerpo de Cristo. De modo que al tomar la cena, uno debe estar consciente del cuerpo y sangre de Jesús que son los elementos que la cena representa.

Uno debe tener un compromiso emocional en los eventos del Calvario. El comer de los elementos es vano si no se hace sinceramente de corazón. Cuando uno conoce la grandeza de lo que participa, cuando tiene un sentido profundo del amor representado por estos símbolos, y cuando está conciente del compromiso que conlleva – no permitirá ser distraído de la adoración por otros pensamientos.

Si por falta de respetar el sacrificio del Señor, uno toma la cena indignamente, “sera culpable del cuerpo y de la sangre del Señor”. Comer del pan y beber de la copa descuidadamente o con negligencia, significa una actitud de indiferencía acerca de la muerte de Cristo y por consiguiente, viene a ser clasificado con los que crucificaron a nuestro Señor.

¿Y que de auto-examinación? Dios requiere que los que lo adoran deben hacerlo en espíritu y verdad Juan 4:24. Nosotros debemos hacer un examen propio en todo momento antes de adorar a Dios. Realizar cualquier acto de adoración en manera descuidada o en manera que no sea ordenanza de Dios, es despreciar al Creador que adoramos.

La palabra examinar significa probar. Cada persona debe probarse – él mismo. Uno no debe probar a otro. El examen concierne la participación de la Cena del Señor y incluye la actitud hacia el cuerpo y sangre del Señor durante la comunión. Uno debe examinarse para determinar si demuestra reverencia propia, la que se merece el cuerpo y sangre del Hijo de Dios.

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El Sábado y El Día Del Señor

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El Sábado y El Día Del Señor

por Lewis Sperry Chafer

A. EL SABADO EN EL ANTIGUO TESTAMENTO

Comenzando con su propia obra en la creación, Dios decidió santificar, o separar, un séptimo de todo el tiempo. Para Israel estableció el séptimo día como día de reposo; el séptimo año, o año sabático, era el año en que la tierra debía descansar (Ex. 23: 10-11; Lv. 25:2-7); el año cincuenta fue establecido como año de jubileo en reconocimiento de las siete veces siete años. En diversos detalles, el año sabático y el de jubileo eran tipos proféticos de la edad del reino, que es la séptima y última dispensación y que se caracteriza porque toda la creación disfruta del reposo sabático. Aunque en la era actual el día que ha de celebrarse se ha cambiado divinamente del séptimo al primer día de la semana, debido a! comienzo de la nueva creación, se ha perpetuado la misma proporción en la división del tiempo: un dia de cada siete.

La palabra sabbath significa cesación, o reposo perfecto, de la actividad. Aparte del holocausto continuo y de las fiestas, en ningún modo era día de adoración o servicio.

En vista de la difundida confusión que existe acerca del sábado, y especialmente en vista del esfuerzo que algunos hacen por demostrar que está en vigor durante esta era, es imperativo que consideremos cuidadosamente las enseñanzas de las Escrituras acerca del sábado.

Obtenemos un mayor grado de claridad cuando consideramos el reposo en relación con diversos períodos de la historia.

En el período que se extiende desde Adán hasta Moisés, está escrito que Dios reposó a! final de los seis días de la creación (Gn. 2:2-3; Ex. 20:10-11; He. 4:4). Pero en la Palabra de Dios no hay una orden en el sentido de que el hombre esté obligado a observar, o que haya observado, un reposo antes de la salida de Israel de Egipto.

El libro de Job revela la vida y la experiencia religiosa de los patriarcas, y aunque se discuten las diversas responsabilidades hacia Dios, no hay referencias a la obligación de observar el sábado. Por otra parte, se afirma claramente que la institución del reposo, por medio de Moisés, al pueblo de Israel fue el comienzo de la observancia del sábado entre los hombres (Ex. 16:29; Neh. 9:14; Ez. 20:12).

De igual modo, por lo que está escrito acerca de la primera imposición del reposo (Ex. 16:1-35), es evidente que el día anterior al primer día de la semana en que se celebró el primer reposo los hijos de Israel hicieron un viaje. de muchos kilómetros que quebrantaba el reposo, al ir desde Elim hasta el desierto de Sin. Allí murmuraron contra Jehová, y desde aquel día comenzó la provisión de pan del cielo, el que debía recolectarse seis días a la semana, pero no el séptimo día. Es evidente, pues, que el día del viaje, que debió ser de reposo, no fue observado como tal.

En el período que se extendió desde Moisés hasta Cristo, el sábado estuvo en vigor por ley. Estaba incluido en la ley (Ex. 20:10-11), y la cura divina para su no observancia fue proporcionada asimismo en la ley de las ofrendas. Es importante observar, en esta conexión, que el sábado jamás fue impuesto sobre los gentiles, pero fue peculiarmente una señal entre Jehová e Israel (Ex. 31:12-17). Entre los pecados de Israel se destaca especialmente la falta de observancia del reposo y el no haber dado sus reposos a la tierra.

En medio de este período de la ley, Oseas predijo que, como parte de los juicios que iban a caer sobre Israel, iban a cesar sus sábados (Os. 2:11). Esta profecía debe cumplirse en algún tiempo, porque la boca de Jehová lo ha hablado.

La era anterior continuó hasta la muerte de Cristo, así que su vida terrenal y su ministerio fueron bajo la ley. Por esta razón lo vemos guardando la ley, haciendo una exposición de la ley y aplicación de la ley. Encontrando que la ley del sábado estaba oscurecida por las tradiciones y enseñanzas de hombres, señaló que el reposo había sido dado como un beneficio para el hombre, y que el hombre no tenia que hacer del reposo un sacrificio (Mr. 2:27). Cristo fue fiel a todo el sistema mosaico, que incluía el reposo, porque ese sistema estaba en vigencia durante su vida terrenal; pero ese hecho obvio no es base para pretender que un cristiano que está bajo la gracia y vive en otra dispensación está obligado a seguir a Cristo en la observancia del séptimo día.

B. EL SABADO EN LA ERA ACTUAL DE LA IGLESIA

Después de la resurrección de Cristo no hay evidencias en el Nuevo Testamento en el sentido de que el sábado haya sido observado por los creyentes, ni aun en forma errada. Sin duda, la multitud de cristianos judaizantes observaban el reposo; pero no aparece en la Palabra de Dios nada de ello por escrito. Del mismo modo, después de la resurrección de Cristo no aparece ninguna orden a judío, gentil o cristiano en el sentido de que deban guardar el sábado, ni se menciona el quebrantamiento del día del reposo en la numerosa lista de pecados posibles Por el contrario, hay advertencias contra la observancia del reposo por parte de quienes son hijos de Dios bajo la gracia.

Gálatas 4:9-10 condena la observancia de días, meses, tiempos y años. Normalmente estas observancias tenían el objeto de merecer el favor de Dios por parte de personas que a veces mostraban temor de Dios y otras veces lo olvidaban.

Hebreos 4:1-13 contempla el sábado como un tipo del reposo (de sus obras) en que el creyente entra cuando recibe la salvación.

Colosenses 2:16-17 instruye al hijo de Dios a fin de que no sea juzgado respecto de días de reposo, e infiere que tal actitud hacia el sábado es razonable en vista de todo lo que Cristo ha llegado a ser para la persona que ahora pertenece a la nueva creación (Col. 2:9-17). En este pasaje se hace referencia en forma muy evidente a los reposos semanales, más que a los reposos extraordinarios a especiales que eran parte de la ley ceremonial.

Romanos 14:5 declara que cuando el creyente está «convencido en su propia mente» estima todos los días iguales. Esto no implica el descuido de la adoración fiel, sino más bien sugiere que para tal persona todos los días están llenos de devoción a Dios.

Debido al hecho de que en el Nuevo Testamento el sábado jamás se incluye como parte de la vida y el servicio del cristiano, la expresión «reposo cristiano» es errada. En conexión con esto, se puede notar que en lugar del reposo de la ley ahora se ha proporcionado el día del Señor de la nueva creación, que excede en gloria, privilegios y bendiciones al reposo.

C. EL SABADO EN LA ERA VENIDERA

En plena armonía con la doctrina del Nuevo Testamento de que el nuevo día del Señor está relacionado solamente con la iglesia, se profetiza que el día del reposo será reinstituido, sucediendo al día del Señor, inmediatamente después de completado el llamamiento de la iglesia y después de haber sido retirada ésta del mundo. En el breve periodo de la tribulación entre el fin de esta dispensación y el comienzo del reino se observará nuevamente el reposo (Mt. 24:20); pero la profecía anuncia en forma especial que el sábado es una característica vital de la edad del reino venidero (Is. 66:23; Ez. 46:1).

D. LA RESURRECCION DE CRISTO Y EL PRIMER DIA DE LA SEMANA

El primer día de la semana ha sido celebrado por la iglesia desde la resurrección de Cristo hasta el presente. Este hecho lo prueban los escritos del Nuevo Testamento, los escritos de los primeros padres y la historia de la iglesia. En casi cada siglo ha habido quienes, no comprendiendo el propósito presente de Dios en la nueva creación, han luchado fervientemente por la observancia del reposo en el séptimo día. En la actualidad, los que se especializan en la exigencia de la observancia del séptimo día combinan su llamado con otras doctrinas antibíblicas. Puesto que el creyente, por designación divina, tiene que observar el primer día de la semana bajo la nueva relación de la gracia, se produce cierta confusión cuando este día se ve investido del carácter de las leyes del reposo del séptimo día y se gobierna por ellas. Todas esas enseñanzas ignoran la doctrina neotestamentaria de la nueva creación.

E. LA NUEVA CREACION

El Nuevo Testamento revela que el propósito de Dios en la actual dispensación no prevista es el llamamiento de la iglesia (Hch. 15:13-18), y esta multitud redimida es la nueva creación, un pueblo celestial. Aunque se indica que las maravillosas perfecciones y glorias serán completadas para esta compañía como un todo (Ef. 5:25-27), también se revela que ellos individualmente son los objetos de las mayores empresas y transformaciones divinas. De igual modo, como este cuerpo está orgánicamente relacionado con Cristo (1 Co. 12:12), así el creyente individual está vitalmente unido a! Señor (1 Co. 6:17; Ro. 6:5; 1 Co. 12:13).

Acerca del creyente individual, la Biblia enseña que: 1) en cuanto al pecado, cada uno de los de esta compañía ha sido limpiado, perdonado y justificado; 2) en cuanto a sus posesiones, a cada uno se le ha dado el Espíritu que mora en ellos, el don de Dios que es vida eterna, ha llegado a ser heredero legal de Dios y coheredero con Cristo; 3) en cuanto a posición, cada uno ha sido hecho justicia de Dios, por la cual es aceptado en el Amado para siempre (2 Co. 5:21; Ef. 1:6), miembro del cuerpo místico de Cristo, parte de su gloriosa esposa, participe vivo de la nueva creación de la que Cristo es cabeza federal. Leemos : «Si alguno está en Cristo, nueva criatura [creación es; las cosas viejas {en cuanto a posición, no experiencia] pasaron; he aquí todas son hechas nuevas. Y todo esto [cosas posiciónales] proviene de Dios» (2 Co. 5:17-18; cf. con Ga. 6:15; Ef. 2:10; 4:24).

Pedro, escribiendo acerca de esta compañía de creyentes, afirma: «vosotros sois linaje escogido» (1 P. 2:9), lo que significa que son una raza de nacimiento celestial, de una nacionalidad distinta, simiente o calidad que ha sido directamente creada por el poder de Dios. engendró una raza que participó de su propia vida humana y de sus imperfecciones, así Cristo, el segundo Adán, ahora está engendrando por el Espíritu una nueva raza que participa de su vida y perfección eternas. «Fue hecho el primer hombre Adán alma viviente; el postrer Adán, espíritu vivificante [queda vida]» (1 Co. 15:45).

Habiendo participado de la vida resucitada de Cristo, y estando en Cristo, se dice que el creyente ya ha sido resucitado (Ro. 6:4; Col. 2:12, 13; 3:1-4). Sin embargo, en cuanto al cuerpo, el creyente aún está por recibir un cuerpo glorioso como el cuerpo resucitado de Cristo (Fil. 3:20-21). Confirmando esto, también leemos que cuando Cristo apareció en los cielos inmediatamente después de su resurrección, él era como las primicias, implicando que toda la compañía de los que le sigan será semejante a El (1 Jn. 3:2), aun en lo que se refiere a sus cuerpos glorificados.

La nueva creación, que comenzó con la resurrección de Cristo y consiste de una compañia de naciones de nuevo, celestiales que están en Cristo, se presenta en todas partes de la Palabra de Dios en contraste con la antigua creación, y se dice que de esa antigua y arruinada creación fue salvado y libertado él creyente.

En cuanto a! sábado, o día del reposo, fue instituido para celebrar la antigua creación (Ex. 20:10-11; 31:12-17; He. 4:4), así que el día del Señor conmemora la nueva creación. Del mismo modo, en su aplicación el reposo estaba limitado a Israel, el pueblo terrenal de Dios; así, el día del Señor está limitado en su aplicación a la iglesia como pueblo celestial de Dios.

F. EL DIA DEL SEÑOR

Además del hecho de que el día del reposo en ninguna parte se impone a los hijos de Dios bajo la gracia, hay abundantes razones para que observen el primer día de la Semana.

1. Estaba profetizado que se instituiría un nuevo día bajo la gracia. Según Salmo 118:22-24 y Hechos 4:10-11, Cristo llegó a ser la Piedra desechada por Israel, los «edificadores», cuando fue crucificado; pero por su resurrección fue hecho cabeza del ángulo. Esta cosa maravillosa es de Dios, y el día de su cumplimiento fue designado divinamente coma día de regocijo y alegría. En conformidad con esto, el saludo de Cristo el día de la resurrección fue «Salve» (Mt. 28:9, que más literalmente sería «regocijaos»), y siendo el «día que instituyó Jehová»(Sal. 118:24, Versión Moderna), se denomina con toda justicia «El día del Señor», que es el significado de la palabra domingo>.

2. Varios sucesos señalan La observancia del primer día.

a) En ese día resucitó Jesús de entre los muertos (Mt. 28:1).

b) En ese día se reunió con los discípulos en la nueva comunión (Jn. 20:19). c) En ese día les dio instrucciones (Lc. 24:13-45). d) En ese día ascendió a los cielos como las «primicias» a gavilla mecida (Lv. 23:10-12; Jn. 20:17; 1 Co. 15:20, 23). e) En ese día sopló sobre ellos (Jn. 20:22). f) En ese día el Espíritu Santo descendió del cielo (Hch. 2:1-4). g) En ese día el apóstol Pablo predicó en Troas (Hch. 20:6-7). h) En ese día los creyentes se reunieron para el partimiento del pan (Hch. 20:6, 7). i) En ese día debían apartar la ofrenda según Dios les hubiera prosperado (1 Co. 16:2). i) En ese día Cristo el apareció a Juan en Patmos (Ap. 1:10).

3. El octavo día fue el día de la circuncisión. El rito de la circuncisión, celebrado en el octavo día, tipificaba la separación del creyente de la carne y del viejo orden por la muerte de Cristo (Col. 2:11), y el octavo día, siendo el primer día después de completada una semana, es simbólico de. un nuevo comienzo.

4. El nuevo día es de gracia. Al final de una semana de trabajo se concedía un día de reposo al pueblo que estaba vinculado con Dios por las obras de la ley; mientras que para el pueblo que está baja la gracia, cuyas obras están consumadas en Cristo, se señala un día de adoración que, por ser el primer día, precede a todos los días de trabajo. El creyente vive y sirve durante los seis días siguientes sobre la base de la bendición del primer día. El día de reposo pertenece a un pueblo que está relacionado con Dios par las obras que tenían que ser cumplidas antes del reposo; el día de adoración y servicio incesante corresponde a un pueblo que está relacionado con Dios par la obra consumada de Cristo. El séptimo día se caracterizaba por una ley intransigente; el primer día se caracteriza par la latitud y la libertad que corresponden a la gracia. El séptimo día se observaba con la esperanza de que por él uno pudiera ser aceptable ante los ojos de Dios; el primer día se observa con la seguridad de que uno ya ha sido aceptado par Dios. La observancia del séptimo día era obra de la carne; la observancia del primer día es obra del Espíritu que mora en el creyente.

5. El nuevo día ha sido bendecido por Dios. A través de esta dispensación los creyentes más llenos del Espíritu y más devotos, y a quienes la voluntad de Dios ha sido claramente revelada, han guardado el día del Señor sin ningún sentimiento de responsabilidad hacia la observancia del séptimo día. Es razonable suponer que si hubiesen sido culpables de quebrantar el día del repaso, hubiesen recibido convicción de pecado a! respecto.

6. El nuevo día ha sido entregado al creyente individual. No ha sido entregado a los inconversos. Es ciertamente motivo de confusión para el inconverso darle lugar para que suponga que será más aceptable a Dios si guarda un día; porque sin la salvación que hay en Cristo todos los hombres están completa e igualmente perdidos. Para beneficio de todos se ha establecido un día de reposa por razones sociales y de salud; pero los no regenerados debieran comprender que la observancia de ese día no les añade ningún mérito ante los ojos de Dios.

No ha sido entregada a la iglesia como un cuerpo. La responsabilidad de la observancia del primer día necesariamente ha sido entregada al creyente coma individuo solamente, y no a la iglesia como un todo; el modo de su celebración por el individuo se sugiere en dos dichos de Jesús en la mañana de la resurrección: «Regocijaos» («Salve» en Reina Valera) e «Id y decid». Esto pide una actividad incesante en toda forma de adoración y servicio; tal actividad contrasta con el reposo del séptimo día.

7. No se da ningún mandamiento en el sentido de observar el primer día. Puesto que es toda de gracia, no se impone un requerimiento escrito para la observancia del día del Señor, ni se prescribe la forma de su observancia. Por esta sabia provisión, a nadie se estimula a que guarde el día como un puro deber. Debe ser observado de corazón. Israel estaba delante de Dios como un niño inmaduro que está bajo tutores y curadores y tiene necesidad de los mandamientos que se dan a un niño (Ga. 4:1-11); la iglesia está delante de Dios como hijo adulto. La vida del creyente bajo la gracia es claramente definida, pero es presentada solamente como ruego de Dios con la esperanza de que todo será hecho voluntariamente (Ro. 12:1, 2; Ef. 4:1-3). Hay pocas dudas en cuanto a la forma en que un creyente bien instruido, lleno del Espíritu (y la Escritura da por concedido que el cristiano normal es así), actuará en el día que conmemora la resurrección de Cristo y la nueva creación. Si el hijo de Dios no está rendido a Dios, ninguna observancia obligatoria corregirá su carnal corazón, ni serla esa observancia agradable a Dios. El problema entre Dios y el cristiano carnal no es de acciones externas, sino de una vida rendida.

8. El modo de observancia del día del Señor puede ser extendida a los demás días. Cristo no era devoto a su Padre en un día más que en otros. El reposo del séptimo día no podía ser extendido a todos los días por igual. Pero, aunque el creyente tenga más tiempo y libertad el primer día de la semana, su adoración, gozo y servicio que caracterizan la observancia del día del Señor podría ser su experiencia cotidiana (Ro. 14:5).

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http://www.seminarioabierto.com/doctrina241.htm

Pablo guardó el sábado?

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San Pablo guardó el sábado?
 
Antes de su conversión, cuando era fariseo y buen judío religioso, por supuesto que si guardó el Sábado. En seguida algunos afirmarán que Pablo siempre guardaba el sábado del séptimo día ya que en el libro de los Hechos se relata varias veces que él, entrando en la sinagoga los días sábados, razonaba con los judíos y predicaba a Cristo. Claro que él entraba en las sinagogas los días sábados; sin embargo, en ninguno de los casos estaba visitando una iglesia de creyentes, sino una sinagoga de judíos inconversos.
 
Pablo no partió el pan con ellos, ni tenía comunión con ellos alrededor de la persona de Cristo, porque no creían en El. Se juntaba con los judíos en la sinagoga el día de sábado por la sencilla razón de que ese era el lugar ideal para alcanzar al mayor número de ellos con la predicación del evangelio. La táctica de entrar en la sinagoga los sábados y predicar el fin de la ley como base para justificación delante de Dios (por ejemplo, Hch. 13:39)
 
Y que de todo aquello de que por la ley de Moisés no pudisteis ser justificados, en él es justificado todo aquel que cree y la salvación por gracia, fue la mejor manera de tener contacto con el mayor número de judíos y cumplir así con la primera parte de la comisión del Señor: Al judío primeramente.
 
También esto explica lo dicho por Pablo mismo : Siendo libre para con todos, me he hecho siendo de todos por ganar a más. Heme hecho a los judíos como judío, por ganar a los judíos; a los que están sujetos a la ley (aunque yo -no sea sujeto a la ley} como sujeto a la ley, por ganar a los que están sujetos a la ley (1 Co. 9: 19, 20). Con claridad cristalina se ve cómo Pablo, constreñido por el amor de Dios, hacía todo lo posible por ganar a sus compatriotas para Cristo, aun juntándose con ellos en la sinagoga el día de sábado. Sin embargo, asistió con un solo propósito: predicar a Cristo.
 
Los judíos que creían se separaban de la sinagoga y su reunión de sábado para juntarse con los cristianos. Llegaron a Tesalónica, donde estaba la sinagoga de los judíos. Y Pablo, como acostumbraba, entró a ellos, y por tres sábados disputó con ellos de las Escrituras, declarando y proponiendo, que convenía que el Cristo padeciese, y resucitase de los muertos; V, que Jesús, el cual yo os anuncio, decía el, éste era e! Cristo. Y ALGUNOS DE ELLOS CREYERON, Y SE JUNTARON CON PABLO Y CON SILAS. (Hch. 17: 1-4).
 
Esto,no podría ser más claro. Cuando Pablo quiso juntarse en comunión con los cristianos, lo hizo el dia primero de la semana. ” el día primero de la semana, juntos los discípulos a partir el pan, Pablo les enseñaba, habiendo de partir al día siguiente ” (Hch. 20:7).
 
En el versículo anterior leemos que Pablo y sus compañeros de viaje esperaron toda una semana allí en Troas con el fin de estar con los hermanos el día primero de la semana y celebrar la Cena del Señor, y Pablo aprovechó la ocasión también para predicar. Con la urgencia que tenían de llegar a Jerusalén, ¿por qué no aprovecharon el día de sábado para su reunión y predicación?
 
La respuesta es obvia: la iglesia primitiva celebraba el día primero y no el séptimo.
 
Así, pues, antes del fin de la época apostólica, se daba importancia al primer día de la semana (cf. también 1 Co 16.2), día cuando, según el testimonio unánime de los cuatro Evangelios, resucitó nuestro Señor e hizo sus primeras apariciones a los creyentes.
 
Bibl. consultada
 
Donald Harr, ¿Debe el cristiano guardar el sábado?, pp. 19-21, paginas orientadoras Apartado 50 Tehuacan,Pue.,Mexico,publ. y distrib. por aval Ap. Postal 20 Puebla,Pue,cp. 72001

SOBRE ISAÍAS 58:13,14 Y 66:23

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SOBRE ISAÍAS 58:13,14 Y 66:23

RESPUESTA DE CARLOS ARACIL ORTS (UN EX-SABATISTA) A DAVID MOSHÉ MENA (UN SABATISTA) SOBRE ISAÍAS 58:13,14 Y 66:23

21 de octubre de 2009

Estimado David:

En primer lugar, muchas gracias por haber leído mi estudio, titulado ¿Según Isaías 58: 13, 14 y 66:23 será el sábado día de adoración en la Tierra nueva?, y, también, por su comentario y la pregunta que me formula, con relación al texto de Isaías 66:23:

  • “Porque como los cielos nuevos y la nueva tierra que yo hago permanecerán delante de mí, dice Jehová, así permanecerá vuestra descendencia y vuestro nombre. Y de mes en mes, y de día de reposo en día de reposo, vendrán todos a adorar delante de mí, dijo Jehová.” (Is. 66:23. BRV, 1960).

Su pregunta es la siguiente:

“…Considerando los dos párrafos posteriores en su comentario después de esta cita. ¿El contexto de la profecía de Isaías es anterior al “nuevo pacto”? es decir, según vuestra opinión, asumiendo que estamos en el nuevo pacto, esta cita de Isaías debe estar cumplida, porque si no está cumplida esta profecía, usted tendrá que reconocer que habrá un tiempo, según el contexto propio de la revelación del profeta Isaías en que se subirá (una gran cantidad de creyentes) al monte Sion a adorar a YHWH de luna nueva en luna nueva y de shabbat (sábado) en shabbat, sea que esta profecía está dentro o posterior al nuevo pacto.”

Mi respuesta:

Para entender mejor el contexto de Isaías 66:23, es bueno que ubiquemos el tiempo en que vivió Isaías, fundamentalmente, desde el inicio de su ministerio hasta su final y muerte.
¿Cuándo vivió Isaías y, por tanto, pudo escribir el libro que lleva su nombre?

La Biblia de Jerusalén de 1998 (Pág.1080) ubica su nacimiento hacia el año 765 a. C. (mediados, pues, del siglo VIII antes de Cristo), y el inicio de su ministerio profético hacia el año 740 a. C. (año aproximado de la muerte del rey Uzías). Su ministerio duró unos 40 años según esa misma fuente, y según el Comentario Bíblico Adventista, tomo 4, pág. 125, se extendió durante unos 54-60 años, hasta la muerte del rey Ezequías, y el inicio del reinado de Manasés en el año 686 a. C. (2ª Reyes 21:16). Durante este tiempo Isaías y el pueblo de Israel tuvieron que sufrir los asedios de Asiria.

Situación política y espiritual del pueblo de Israel en tiempos de Isaías y posteriores a él.

Necesitamos saber, además, que poco después del reinado del rey David (1011 a.C –971 a.C)1, las doce tribus de Israel se dividieron, separándose diez tribus que formaron lo que se denominaría el reino del norte, y estableciéndose a unos cincuenta kilómetros de Jerusalén donde edificaron su capital, Samaria. El reino del sur, conocido como el reino de Judá, quedó formado por las otras dos tribus restantes, teniendo a Jerusalén como capital. Debido a la tremenda apostasía en que cayó el reino del norte, Dios permitió, en el año 722 a. C.2, que un ejército asirio conquistara Samaria y se llevara cautivas a las diez tribus. Al quedar despoblada esta zona, e intentar repoblarla, el emperador asirio, con gente de otras naciones y no conseguirlo plenamente, se vio obligado a solicitar a algunos israelitas cautivos que regresaran a su tierra. Esta mezcla de gentes de diversa nacionalidad y religión dio lugar al pueblo que en tiempos de Jesús era conocido como los samaritanos.

La Biblia de Jerusalén de 1998 (Pág.1080), proporciona la fecha, prácticamente coincidente con el CBA, del año 721 a.C, para la caída de Samaria bajo el poder de los asirios. Nos relata, además, que, en Judá, Ezequías sucedió a Ajaz y buscó el apoyo de Egipto para enfrentarse a Asiria. En el 705 a. C, Ezequías se rebeló contra Asiria, y el rey asirio Senaquerib azotó Palestina en el 701 a. C. El rey de Judá quiso defender a Jerusalén de la invasión asiria, para ello contó con el apoyo de Isaías, que le prometió la ayuda de Dios. Esto se cumplió pues esta vez lograron impedir que les invadiera el rey asirio.

Sin embargo, más tarde, de forma parecida a la destrucción que sufrió Israel del norte, le ocurrió al reino de Israel del Sur, Judá. Pues cuando la apostasía de ellos se hizo insoportable, Dios, permitió que los babilonios, dirigidos por Nabucodonosor, en el año 606/605 a. C.3, conquistaran Jerusalén y se llevara cautivo al reino de Judá. Jerusalén sería destruida casi totalmente, unos años más tarde, hacia el 586 a.C. En el 605 a.C. empezó el famoso exilio del pueblo de Judá a Babilonia. Dios había amonestado repetida y sucesivamente de lo que les iba ocurrir si seguían adorando los ídolos y apostatando de Él. Incluso Dios, por medio del profeta Jeremías, les predijo, no sólo la fecha exacta de cuando serían derrotados y llevados cautivos por Nabucodonosor, sino también la duración de su cautiverio, que sería de 70 años, contados a partir del 605 a. C. (Jeremías 25:11-12).

  • “11 Toda esta tierra será puesta en ruinas y en espanto; y servirán estas naciones al rey de Babilonia setenta años. 12 Y cuando sean cumplidos los setenta años, castigaré al rey de Babilonia y a aquella nación por su maldad, ha dicho Jehová, y a la tierra de los caldeos; y la convertiré en desiertos para siempre.”(Jer.25:11-12)

El decreto que realiza la voluntad de Dios de que su pueblo fuese liberado de la cautividad babilónica, después de esos 70 años de exilio, y fuera posible su regreso a su tierra, fue dado, en cumplimiento de la citada profecía de Jeremías 25:11-12, por Ciro rey de Persia. Esto queda claro y fielmente registrado en el capítulo uno del libro de Esdras. Aunque se recomienda leer todo el libro, aquí transcribiremos sólo unos pocos versículos.

  • “1 En el primer año de Ciro rey de Persia, para que se cumpliese la palabra de Jehová por boca de Jeremías, despertó Jehová el espíritu de Ciro rey de Persia, el cual hizo pregonar de palabra y también por escrito por todo su reino, diciendo: 2 Así ha dicho Ciro rey de Persia: Jehová el Dios de los cielos me ha dado todos los reinos de la tierra, y me ha mandado que le edifique casa en Jerusalén, que está en Judá. 3 Quien haya entre vosotros de su pueblo, sea Dios con él, y suba a Jerusalén que está en Judá, y edifique la casa a Jehová Dios de Israel (él es el Dios), la cual está en Jerusalén. 4 Y a todo el que haya quedado, en cualquier lugar donde more, ayúdenle los hombres de su lugar con plata, oro, bienes y ganados, además de ofrendas voluntarias para la casa de Dios, la cual está en Jerusalén.” (Es. 1:1-4)

Setenta años después del inicio del exilio del pueblo de Israel a Babilonia, nos llevan al 536 a. C. (605 a. C – 70 años de cautiverio = año 536 a. C. ). Aquí se considera el cómputo inclusivo que tiene en cuenta ambas fechas, según la costumbre de la época. Aunque, este decreto hace posible el fin del exilio del pueblo de Judá, lógicamente, la reconstrucción de Jerusalén es un proceso que va durar bastantes años y que está todavía en el futuro. Por eso Dios, en su infinita sabiduría y misericordia, responde, a la fervorosa y magnifica oración registrada en Daniel 9:3-22, que recomiendo encarecidamente sea leída, informando a Daniel el tiempo exacto cuando se hará posible la reconstrucción de Jerusalén.

Este dato del año 536 a. C., es prácticamente coincidente con el que establece la web:.

“…La reconstrucción de la comunidad judía en Jerusalén había comenzado bajo Ciro el Grande quien había permitido a los judíos cautivos en Babilonia regresar a Jerusalén y reconstruir el Templo de Salomón. Una serie de judíos había, en consecuencia, regresado a Jerusalén en el año 537 a. C.” [1]

Puesto que estos eventos relacionados con Ciro ocurrieron bastantes años después de cuando supuestamente murió Isaías en el 686 a.C., Algunos exegetas han deducido que hubo un segundo Isaías que continuó su libro a partir del capítulo 40 de su libro. Esta opinión es sustentada también por La Biblia de Jerusalén de 1998 (Pág.1080.). Veamos como el marco histórico presentado por Isaías es posterior a su muerte, puesto que Ciro, ni el cautiverio babilónico habían existido todavía.

  • “28 que dice de Ciro: Es mi pastor, y cumplirá todo lo que yo quiero, al decir a Jerusalén: Serás edificada; y al templo: Serás fundado.(Is. 44:28)

Encargo de Dios para Ciro

  • “1 Así dice Jehová a su ungido, a Ciro, al cual tomé yo por su mano derecha, para sujetar naciones delante de él y desatar lomos de reyes; para abrir delante de él puertas, y las puertas no se cerrarán: 2 Yo iré delante de ti, y enderezaré los lugares torcidos; quebrantaré puertas de bronce, y cerrojos de hierro haré pedazos; 3 y te daré los tesoros escondidos, y los secretos muy guardados, para que sepas que yo soy Jehová, el Dios de Israel, que te pongo nombre. 4 Por amor de mi siervo Jacob, y de Israel mi escogido, te llamé por tu nombre; te puse sobrenombre, aunque no me conociste. 5 Yo soy Jehová, y ninguno más hay; no hay Dios fuera de mí. Yo te ceñiré, aunque tú no me conociste,” (Is. 45:1-5)

No obstante, también es lícito interpretar que los capítulos del 40 en adelante son fruto de la videncia profética del futuro que Dios da a sus profetas.

Las profecías son un gran tesoro para todo el que confía en la Santa Biblia como Palabra de Dios. El apóstol San Pedro nos estimula a que confiemos en las profecías cuando declara: “Tenemos también la palabra profética más segura, a la cual hacéis bien en estar atentos como una antorcha que alumbra en lugar oscuro, hasta que el día esclarezca y el lucero de la mañana salga en vuestros corazones;” (2ª Pedro 1:19).

Aunque esto abarca a todas las Sagradas Escrituras, es especialmente cierto para las profecías, puesto que éstas siempre anticipan acontecimientos. Porque Dios nunca dejó a su pueblo sin profecía: “Porque no hará nada Jehová el Señor, sin que revele su secreto a sus siervos los profetas.” (Am. 3:7).

Él mismo nos dice:

  • “Acordaos de las cosas pasadas desde los tiempos antiguos; porque yo soy Dios, y no hay otro Dios, y nada hay semejante a mí, (10) que anuncio lo por venir desde el principio, y desde la antigüedad lo que aún no era hecho; que digo: Mi consejo permanecerá, y haré todo lo que quiero; (Is. 46:10).

Por tanto, queda aclarado el contexto en el que Isaías pone en boca de Dios la siguiente declaración ya citada al inicio de este estudio:

  • “Porque como los cielos nuevos y la nueva tierra que yo hago permanecerán delante de mí, dice Jehová, así permanecerá vuestra descendencia y vuestro nombre. Y de mes en mes, y de día de reposo en día de reposo, vendrán todos a adorar delante de mí, dijo Jehová.” (Isaías 66:23. BRV, 1960).

¿El contexto de la profecía de Isaías es anterior al Nuevo Pacto y se cumple totalmente en tiempos del Antiguo Pacto?

Por el contexto citado arriba comprobamos que el pueblo de Israel atravesaba por cruciales momentos en los que parecía que su desmembración iba a hacerlos desaparecer como pueblo elegido por Dios para acoger su Palabra y al Mesías venidero. De las doce tribus apenas quedaba Judá, pues el reino del norte, Samaria, que ocupaban las diez tribus, se había prácticamente dispersado, y amalgamado con el paganismo. La tribu de Judá y de Benjamín, recientemente habían sido liberadas de su cautiverio babilónico, y muchos optaron por quedarse en Babilonia, pues seguramente era más cómodo para ellos, después de 70 años de cautiverio.

Ahora se entiende mejor la solemne promesa que Dios les hace de que “permanecerá vuestra descendencia y vuestro nombre” para siempre. Dios con su promesa les garantiza que sobrevivirán y que no dejarán de ser su pueblo jamás, y que volverán a poder seguir adorando a Dios, cada sábado y luna nueva, como requiere la Torah. Debemos de tener en cuenta, que el pueblo en cautividad no lo pudo hacer, y tampoco lo haría a su regreso de la cautividad. Tuvieron que pasar todavía muchos años hasta que pudieran reanudar su adoración semanal y mensual, pues era necesario, en primer lugar reconstruir Jerusalén y luego edificar el templo. Obsérvese, que lo que Dios les promete es que volverían a poder adorarle, como antes del cautiverio hacían, no cambiando la ley del Antiguo Pacto, que estaría vigente hasta la muerte de Cristo. Veamos lo que la ley exigía:

  • “10 Y en el día de vuestra alegría, y en vuestras solemnidades, y en los principios de vuestros meses, tocaréis las trompetas sobre vuestros holocaustos, y sobre los sacrificios de paz, y os serán por memoria delante de vuestro Dios. Yo Jehová vuestro Dios.”(Núm. 10:10)
  • “11 Al comienzo de vuestros meses ofreceréis en holocausto a Jehová dos becerros de la vacada, un carnero, y siete corderos de un año sin defecto; 12 y tres décimas de flor de harina amasada con aceite, como ofrenda con cada becerro; y dos décimas de flor de harina amasada con aceite, como ofrenda con cada carnero; 13 y una décima de flor de harina amasada con aceite, en ofrenda que se ofrecerá con cada cordero; holocausto de olor grato, ofrenda encendida a Jehová. 14 Y sus libaciones de vino, medio hin con cada becerro, y la tercera parte de un hin con cada carnero, y la cuarta parte de un hin con cada cordero. Este es el holocausto de cada mes por todos los meses del año.”(Núm. 28:11-14)
  • “1 Así ha dicho Jehová el Señor: La puerta del atrio interior que mira al oriente estará cerrada los seis días de trabajo, y el día de reposo se abrirá; se abrirá también el día de la luna nueva. 2 Y el príncipe entrará por el camino del portal de la puerta exterior, y estará en pie junto al umbral de la puerta mientras los sacerdotes ofrezcan su holocausto y sus ofrendas de paz, y adorará junto a la entrada de la puerta; después saldrá; pero no se cerrará la puerta hasta la tarde. 3 Asimismo adorará el pueblo de la tierra delante de Jehová, a la entrada de la puerta, en los días de reposo y en las lunas nuevas.”(Ez. 46:1-3)

También, es bueno leer el texto clave objeto de este estudio en otra versión de la Biblia que quizá puedan arrojar luz adicional, por ejemplo, la Biblia de Jerusalén, 1998:

  • “22 Porque así como los cielos nuevos y la tierra nueva que yo hago permanecen en mí presencia –oráculo de Yahvé-, así permanecerá vuestra raza y vuestro nombre. 23 Así pues, de luna en luna nueva y de sábado en sábado, vendrá todo el mundo a prosternarse ante mí -dice Yahvé.”Isaías 66:22, 23 (Biblia de Jerusalén, 1998)

Como podemos comprobar, la mención luna nueva y sábado corresponden perfectamente a la dispensación del Antiguo Testamento, pues se trata de las fiestas ceremoniales que celebraba el pueblo de Israel, que estaban en la Torah, como el mismo Pablo nos dice en Colosenses 2: 16: “Por tanto, nadie os juzgue en comida o en bebida, o en cuanto a días de fiesta, luna nueva o días de reposo.”

El cumplimiento de la promesa de Dios de que los israelitas irían adorarle “de luna en luna nueva y de sábado en sábado”, se cumple totalmente en el pueblo de Israel, durante el Antiguo Pacto, como resultado, de la liberación de Ciro y posteriormente con la realizada por el decreto de Artajerjes I en el año 457 a. C. (Véase Esdras 7:11-14 y Daniel 9:25-27). Queda claro, pues que no se trata de la Jerusalén celestial (Apoc. 21), sino de la terrenal, o sea, sólo para el pueblo judío del Antiguo Pacto.

  • “11 Esta es la copia de la carta que dio el rey Artajerjes al sacerdote Esdras, escriba versado en los mandamientos de Jehová y en sus estatutos a Israel: 12 Artajerjes rey de reyes, a Esdras, sacerdote y escriba erudito en la ley del Dios del cielo: Paz. 13 Por mí es dada orden que todo aquel en mi reino, del pueblo de Israel y de sus sacerdotes y levitas, que quiera ir contigo a Jerusalén, vaya. 14 Porque de parte del rey y de sus siete consejeros eres enviado a visitar a Judea y a Jerusalén, conforme a la ley de tu Dios que está en tu mano;(Esdras 7:11-14)

Conclusión

El reposo del sábado fue la señal del antiguo pacto (Éxodo 31:13-17), y un recordatorio de la liberación del pueblo de Israel de la esclavitud de Egipto (Deut. 5:15).

El Nuevo Pacto sustituyó al Antiguo y éste ya no está vigente (Hebreos 8:13). En el Nuevo Pacto, Cristo establece la Santa cena como señal y memoria de su muerte expiatoria por los pecadores y de su segunda venida en gloria.

Por tanto, el creyente cristiano no contempla a la ley que le condena sino a Cristo que le salva mediante “la ley del Espíritu de vida en Cristo Jesús me ha librado de la ley del pecado y de la muerte.” (Ro. 8: 2).

Cuando aceptamos a Jesús como nuestro salvador, Dios nos hace nacer de nuevo e implanta en nuestra mente, corazón y conciencia sus leyes (Hebreos 8:10).

Los creyentes en Cristo, pues, somos salvos por la fe y no por las obras de la ley (Romanos 3:28; Gálatas 2:16; 3:11-14).

  • “Pero ahora estamos libres de la ley, por haber muerto para aquella en que estábamos sujetos, de modo que sirvamos bajo el régimen nuevo del Espíritu y no bajo el régimen viejo de la letra” (Romanos 7:5,6; Véase además 2ª Corintios 3:2-18).

Estimado hermano, espero haber respondido adecuadamente a lo que me preguntaba, no obstante, quedo a su disposición.
Si no tiene inconveniente, próximamente publicaré este estudio en la web http://www.amistadencristo.com.

Bendiciones.
Carlos Aracil Orts.
http://www.amistadencristo.com

[1] http://es.wikipedia.org/wiki/Artajerjes_I

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Juan Calvino y el descanso cristiano ordenado (Sabath)

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Juan Calvino y el descanso cristiano ordenado (Sabath)

  • Acuérdate del día del descanso para santificarlo. Seis días trabajarás y en ellos harás tus obras. El séptimo día es el descanso del Señor tu Dios. No harás en él obra alguna, tú, ni tu hijo, ni tu hija, ni tu siervo, ni tu sierva, ni tu buey, ni tu asno, ni el extranjero que está dentro de tus puertas. Porque en seis días… etc.

Cual es la comprención de Juan Calvino respecto del Cuarto Mandamiento en su Teologia? Las tres razones de este mandamiento

El fin de este mandamiento es que muertos nosotros a nuestros propios afectos y a nuestras obras, meditemos en el Reino de Dios, y como efecto de esta meditación nos ejercitemos en los caminos que Él ha
ordenado. Mas, como este mandamiento encierra una consideración particular y distinta que los otros, exige una disposición un tanto diversa.

Los doctores antiguos suelen llamarlo “umbrátil” — es decir, en sombras — porque contiene las observancias externas de un día, las cuales han sido abolidas con la venida de Cristo, como todas las demás figuras. Esto es muy verdad, pero no tocan el asunto más que a medias. Por ello es necesario exponerlo de raíz, considerando las tres causas que, a mi parecer, se contienen en este mandamiento.

a) En primer lugar, el Legislador celeste ha querido ilustrar al pueblo de Israel, bajo el reposo del séptimo día, el reposo espiritual con el que los fieles deben cesar en su trabajo para dejar a Dios obrar en ellos.

b) La segunda causa es que Dios quiso que hubiese un día determinado, en el cual se reuniesen para oír la Ley y usar sus ceremonias; o por lo menos, lo dedicasen especialmente a meditar en sus obras, para con ese recuerdo ejercitarse en la piedad y en lo que atañe a la gloria de Dios.

c) En tercer lugar, quiso dar un día de descanso a los siervos y a todos aquellos que viven sometidos a otros, para que tuviesen algún reposo en sus trabajos.

Los fieles deben descansar de sus propias obras, a fin de dejar que Dios obre en ellos

Sin embargo, en muchos lugares de la Escritura se nos muestra que esta figura del reposo espiritual es la principal de este mandamiento. Porque el Señor casi nunca exigió tan severamente la guarda de otros mandamientos, como lo hizo con éste. Cuando quiere decir en los profetas que toda la religión está destruida, se queja de que sus sábados son profanados, violados, no observados, ni santificados; como si al no ofrecerle este servicio, no guardase ya nada con que poder hacerlo (Nm. 15, 32-36 ; Ez. 20, 12-13; 22,8; 23, 38 ; Jer. 17, 21-23 . 27).

Por otra parte ensalza grandemente la observancia del sábado. Por esta causa los fieles estimaban como el mayor de todos los beneficios, que Dios les hubiera revelado la guarda del sábado (Is. 56,2). Porque así hablan los levitas en Nehemías: “Y les ordenaste (a nuestros padres) el día del reposo santo para ti, y por mano de Moisés tu siervo les prescribiste mandamientos, estatutos y la ley” (Neh. 9, 14).

Vemos, pues, que lo tenían en singular estima por encima de los otros mandamientos de la Ley; todo lo cual viene a propósito para mostrar la dignidad y excelencia de este misterio, que tan admirablemente expone Moisés y Ezequiel. Porque leemos en el Éxodo:

  • “En verdad vosotros guardaréis mis días de reposo; porque es señal entre mi y vosotros por vuestras generaciones, para que sepáis que yo soy Jehová que os santifico”;
  • “Guardarán, pues, el día de reposo los hijos de Israel, celebrándolo por sus generaciones por pacto perpetuo. Señal es para siempre entre mi y los hijos de Israel” (6. 31, 13. 16).

Y aún más ampliamente lo dice Ezequiel; aunque el resumen de sus palabras es que el sábado era una señal pata que Israel conociese que Dios era su santificador (Ez. 20:12).

Si nuestra santificación consiste en mortificar nuestra propia voluntad, bien se ve la perfecta proporción que hay entre la señal externa y la realidad interior. Debemos dejar absolutamente de obrar para que obre Dios en nosotros; debemos dejar de hacer nuestra voluntad, dejar a un lado nuestro corazón, renunciar a los deseos de la carne y no hacer caso de ellos. En resumen, debemos dejar cuanto procede de nuestro entendimiento, para que obrando Dios en nosotros, reposemos en El; como también nos lo enseña el Apóstol (Heb. 3, 13; 4,4-11).

El séptimo día figura la perfección final, a la cual debemos aspirar

Esto es lo que representaba para los judíos la observancia del descanso del sábado. Y a fin de que se celebrara con mayor religiosidad, el Señor la confirmé con su ejemplo. Porque no es de poco valor para excitar su deseo saber que en lo que el hombre hace imita y sigue a su Creador.

Si alguno busca un significado misterioso y secreto en el número “siete”, es verosímil que, significando este número en la Escritura perfección, no sin causa haya sido escogido en este lugar para denotar perpetuidad. Con lo cual está de acuerdo lo que dice Moisés, quien, después de narrar que el Señor descansé en el séptimo día de todas sus obras, deja ya de contar la sucesión de los días y las noches (Gn. 2:3).

También se puede aducir respecto al número siete otra conjetura probable, y es que el Señor ha querido con este nombre significar que el sábado de los fieles no se cumplirá nunca perfectamente hasta el último día. Porque nosotros comenzamos aquí nuestro bienaventurado reposo y cada día avanzamos en él; pero como tenemos que sostener una batalla perpetua contra nuestra carne, este reposo no será perfecto mientras no se cumpla lo que dice Isaías de la continuidad de la festividad de un novilunio con otro, y de un sábado con el siguiente, lo cual tendrá lugar cuando Dios sea todo en todos (Is. 66,23; 1 Cor. 15,28).

Podrá, pues, parecer que con el séptimo día el Señor quiso figurar a su pueblo la perfección del sábado que tendrá lugar el último día, para que con la constante meditación de este sábado, aspirase siempre a esta perfección.

También nos enseña el reposo espiritual

Si estas consideraciones sobre el número siete le pareciese a alguno demasiado sutil y, en consecuencia, no las quiere admitir, no me opondré a que se quede con otra más sencilla; y es, que el Señor ha establecido un día determinado en el cual el pueblo se ejercitase, bajo la dirección de la Ley, en meditar en el reposo espiritual que no tendrá fin; y que asignó el séptimo día, bien pensando que bastaba, o bien para mejor iniciar al pueblo en la guarda de esta ceremonia, poniendo ante los ojos del mismo su propio ejemplo, o más bien para mostrarle que el sábado no pretendía más que hacerlo semejante a su Creador. Poco importa las diferencias, con tal que permanezca el sentido del misterio que principalmente se describe aquí, del perpetuo descanso de nuestras obras.

Los profetas muchas veces traían a la memoria de los judíos esta contemplación, para que no pensasen haber cumplido con su deber por abstenerse exteriormente de cosas manuales. Además de los lugares que hemos alegado hay otro en Isaías, que dice:

  • “Si retrajeres del día de reposo tu pie, de hacer tu voluntad en mi día santo, y llamares delicia, santo y glorioso de Jehová; y lo venerares, no andando en tus propios caminos, ni buscando tu voluntad, ni hablando tus palabras, entonces te deleitarás en Jehová” (Is. 58:13).

Cristo es el verdadero cumplimiento del sábado. No hay duda de que con la venida de nuestro Señor Jesucristo ha quedado abolido lo que en este mandamiento era ceremonial. Porque Él es la verdad, ante cuya presencia todas las figuras se desvanecen; Él es el cuerpo, con cuya contemplación desaparecen las sombras; Él es el verdadero cumplimiento del sábado. Por el bautismo somos sepultados juntamente con El, somos injertados en su muerte, para que siendo partícipes de su resurrección andemos en vida nueva (Rom. 8:4).

Por esta causa el Apóstol dice en otro lugar que el sábado fue una sombra de lo que había de venir, y que el cuerpo es de Cristo (Col. 2:16-17); quiere decir, la sólida sustancia de la verdad, que él muy bien expuso en este lugar. Ahora bien, esto no se extiende a un solo día, sino que requiere todo el curso de nuestra vida, hasta que enteramente muertos a nosotros mismos, seamos llenos de la vida de Dios. De esto se sigue, pues, que los cristianos deben estar muy lejos de la supersticiosa observancia de los días.

Las asambleas eclesiásticas y el descanso de los trabajadores

Sin embargo, como las dos últimas causas no se deben contar en el número de las sombras antiguas, sino que convienen igualmente a todos los tiempos y edades, aunque el sábado ha sido abrogado, no obstante no deja de tener su valor entre nosotros el que tengamos ciertos días señalados en los cuales nos reunamos para oír la Palabra de Dios; para administrar los sacramentos y para las oraciones públicas; y asimismo para que los criados y trabajadores gocen de algún descanso en su trabajo. No hay duda de que el Señor tuvo en cuenta estas dos causas cuando instituyó el sábado.

En cuanto a la primera, la misma costumbre de los judíos lo prueba suficientemente. La segunda, el mismo Moisés la advirtió en el Deuteronomio, al decir: “Para que descanse tu siervo y tu sierva como tú, acuérdate que fuiste siervo en tierra de Egipto (Deut. 5:14-15).

Y en el Éxodo:

  • “Para que descanse tu buey, y tu asno, y tome refrigerio el hijo de tu siervo” (Éx. 23:12).

¿Quién negará que ambas cosas tienen que ver con nosotros lo mismo que con los judíos?

Las asambleas eclesiásticas son mandadas por la Palabra de Dios; y la misma experiencia prueba cuán necesarias son. Si no hubiese días señalados, ¿cuándo podríamos servirnos? Todas las cosas se deben hacer entre nosotros “decentemente y con orden”, como manda el Apóstol (1 Cor. 14,40).

Tan difícil es que se pueda guardar la conveniencia y el orden sin esta seguridad de unos días determinados, que si no existiesen, pronto veríamos grandes perturbaciones y confusiones en la Iglesia. Y si nosotros tenemos la misma necesidad que tenían los judíos, para cuyo remedio quiso el Señor instituir el sábado, nadie diga que la Ley del descanso sabático no tiene nada que ver con nosotros; pues quiso nuestro próvido y misericordioso Padre tener en cuenta y proveer a nuestra necesidad no menos que a la de los judíos.

¿Por qué no nos reunimos todos los días, dirá alguno, para suprimir así esta diferencia de días? Quisiera Dios que así fuese; ciertamente que la divina y espiritual Sabiduría se merece muy bien que cada día se le dedique un rato. Mas si no se puede conseguir de la debilidad de muchos que se reúnan cada día y la ley de la caridad no permite que se le exija más, ¿por qué no vamos a seguir nosotros la razón que el Señor nos ha mostrado?

Nosotros observamos el domingo sin judaísmo y sin superstición

Es necesario que trate este punto un poco más por extenso, pues ciertos espíritus inquietos se alborotan a causa del día del domingo. Se quejan de que el pueblo cristiano permanece aún dentro del judaísmo, porque retiene aún la observancia de unos días determinados.

A eso respondo que guardamos el domingo sin caer en el judaísmo, ya que hay una grandísima diferencia entre nosotros y los judíos tocante a esto. Porque no lo celebramos con un criterio religioso estrecho, como una ceremonia en la que se figura un misterio espiritual, sino que lo admitimos como un remedio necesario para conservar el orden en la iglesia.

Pero san Pablo, dicen, enseña que los cristianos no deben ser juzgados por la observancia de los días, puesto que esto es una sombra de las cosas que han de venir (Col. 2, 16), y precisamente teme haber trabajado en vano entre los gálatas, porque seguían observando aún los días (Gál. 4, 10-11). Y escribiendo a los romanos dice que es una superstición hacer diferencia entre día y día (Rom. 14,5).

Pero ¿quién, fuera de esta gente no ve de qué observancia habla el Apóstol? Pues ellos no tenían en vista este fin público y de orden en la Iglesia, sino que manteniendo las fiestas como sombras de cosas espirituales, empañaban la gloria de Cristo y la luz de su Evangelio; no se abstenían de las obras manuales porque les impidieran entregarse a la meditación de la Palabra de Dios, sino por una insensata devoción, pues se imaginaban que con el descanso hacían un gran servicio a Dios.

Así pues, contra esta perversa distinción de días habla el Apóstol, y no contra el orden legitimo que mantiene la paz en el pueblo cristiano. Porque en las iglesias que él fundó se guardaba el sábado con este fin; y a los corintios les señala ese día para poder recoger la ofrenda en ayuda de los hermanos de Jerusalem (1 Cor. 16,2).

Si tememos la superstición, mucho mayor peligro había ciertamente en las fiestas de los judíos, que en la celebración del domingo por parte de los cristianos. Porque como era conveniente para suprimir la superstición, se ha abandonado el día que guardaban los judíos; y como era necesario para mantener cierto orden y paz en la Iglesia, se ha establecido otro día en su lugar.

Aunque los antiguos no han escogido el día del domingo para ponerlo en lugar del sábado sin razón alguna. 

Porque como el fin y cumplimiento de aquel verdadero reposo que el antiguo sábado figuraba se cumplió en la resurrección del Señor, los cristianos son amonestados por ese mismo día, en que se puso fin a las sombras, a que no se paren en una ceremonia que no era más que una sombra.

Ni tampoco tengo yo tanto interés en insistir en el número siete, que quiera de alguna manera forzar a la Iglesia por ello; y no condenaré a las iglesias que tienen señalados otros días para reunirse siempre que no tenga parte en ello la superstición, como no la tiene cuando se hace por razón de disciplina y de buen orden.

Resumamos así:

a) Como a los judíos se les enseñaba la verdad en figuras, así a nosotros se nos expone sin vetos; y ello, en primer lugar, para que toda nuestra vida meditemos en un sabatismo perpetuo, o descanso de nuestra obras, durante el cual el Señor pueda obrar en nosotros mediante su Espíritu.

b) En segundo lugar, que cada uno de nosotros se aplique en su espíritu, en cuanto le sea posible, a considerar con diligencia las obras de Dios para glorificarlo en ellas; y asimismo, que cada uno guarde el orden legítimo de la Iglesia, señalado para oír la Palabra de Dios, para la administración de los sacramentos, y para la oración pública.

c) Lo tercero, que no oprimamos inhumanamente a aquellos sobre los cuales tenemos dominio.

De esta manera se disipan las mentiras de los falsos doctores, que en el pasado han enseñado al pueblo esta opinión judía, sin establecer más diferencia entre el sábado y el domingo que la de que lo ceremonial de este mandamiento queda abrogado, pero que permanece en su aspecto moral; a saber, que hay que guardar un día a la semana.

Ahora bien, esto no sería sino cambiar el día por despecho a los judíos, reteniendo, sin embargo, en el corazón la misma superstición de que hay en los días un significado secreto y misterioso, como lo había en el Antiguo Testamento. Bien vemos el provecho que han obtenido de su doctrina; pues los que la siguen dejan muy atrás a los judíos respecto a la crasa superstición del sábado; de suerte que las reprensiones que leemos en Isaías no les corresponden menos ahora de lo que correspondían a aquellos a los cuales se dirigía el profeta (Is. 1:13-15; 58:13).

Por lo demás, debemos ante todo profesar la doctrina general, para que no decaiga y se enfríe la religión entre nosotros; a saber, que debemos ser diligentes en frecuentar los templos y los lugares de reunión de los fieles, y nos apliquemos en lo posible para ayudar con los medios externos a mantener y hacer que progrese el culto y servicio de Dios.

Dios lo bendiga mucho.

Donde dice en la Biblia que el día de culto ha sido cambiado del sábado al domingo?

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Donde dice en la Biblia que el día de culto ha sido cambiado del sábado al domingo?

Autor:Paulo Arieu

Introducción:

  • “Jesucristo dijo de los fariseos: “En vano me honran, enseñando como doctrinas, mandamientos de hombres, porque, dejando el mandamiento de Dios, os aferráis a la tradición de los hombres… Bien invalidáis el mandamiento de Dios para guardar vuestra tradición” (Mar. 7:7-9).

En los ultimos dias he conversado con varias personas allegadas a mi, que me han hecho esta pregunta.  Donde dice en la Biblia que el día de culto ha sido cambiado del sábado al domingo? La Iglesia cristiana adventista, denominación cristiana a la cual respetamos profundamente, insiste en que hay que guardar el sabado y no el domingo, como hacemos los evangélicos, diciéndonos que esta práctica proviene de los católicos romanos y que el domingo fue instituido por Constantino.[1]

Jesucristo enseñó: “No solo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra de Dios” (Luc. 4:4). También aclaró que la Biblia no se contradice a sí misma, pues dijo:

  • “La Escritura no puede ser quebrantada” (Jn. 10:35)

El apóstol Pablo habló más sobre el tema, diciendo:

  • “Toda la Escritura es inspirada por Dios y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia, a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra” (2 Tim. 3:16-17)

Si estamos dispuestos a creer estas palabras inspiradas, no será difícil entender este importante tema, pues la Biblia habla desde el Génesis hasta el Apocalipsis sobre el verdadero día de descanso que Dios estableció. En realidad, este es uno de los temas más claros y fáciles de entender en toda la Biblia; siempre y cuando lo estudiemos con el deseo sincero de saber la verdad y sin temor del “qué dirán”. ¿Tiene usted la fe y el valor para hacer lo que Dios claramente ordena, sin importar lo que piensen los demás? Es dificil, se lo puedo asegurar.Implica un valor y una lucha interior bárbara. Asi eran los cristianos primitivos: “Esclavos de Cristo”

“… Jesús nos libera de un cautiverio para, al llegar a ser su posesión, trasladarnos a una esclavitud de realeza. Quienes quieren ser sus hijos deben de estar dispuestos a ser sus esclavos”(Dr. R. C. Sproul) [6]

Recuerde que en los días de Jesucristo, muchos líderes religiosos sabían que Él era el Cristo, pero no lo reconocían precisamente por esto:

  • Porque amaban más la gloria de los hombres que la gloria de Dios(Jn. 12:43)

La práctica del sábado por los judios, en la época de la Iglesia Primitiva

Aunque los romanos nunca entendieron a los judíos, fueron en extremo tolerantes con ellos. La razón de esta actitud es que los judíos, al apoyar a Julio César, habían respaldado a un vencedor: fueron sus soldados y lo defendieron lealmente. Por su parte, él mostró su gratitud concediéndoles notables privilegios, confirmados mediante estatuto. En Antigüedades de los judíos. Josefo transcribe con orgullo la lista completa de todas estas reglamentaciones. Nadie podía impedir a los judíos que cumpliesen con sus sacrificios o con otros deberes religiosos. No podían ser obligados a quebrantar el sábado, ni aun estando en el servicio militar. Tampoco eran reclutados para el ejército: Dolabella los eximió expresamente del servicio militar. Se les garantizaba el sumo sacerdote y se respetaban sus reglamentaciones alimentarias. En las grandes ciudades corno Roma,, Babilionia, Alejandría y Antioquía contaban con su propia gerousia o senado, encabezado por un etnarca que era considerado un importante personaje civil. Poseían sus propias cortes de justicia, que no sólo estaban autorizadas para imponer multas sino también para infligir castigos corporales. Ciertamente, su situación protegida era muy envidiada, como obviamente lo demuestran los continuos desmanes que provocaba la presencia de los judíos en Alejandría. Tan ventajosa era su situación que, posteriormente, cuando los cristianos fueron perseguidos, los judíos que creían en Cristo estaban tentados a apostatar por causa de los beneficios económicos y sociales que poseían en su carácter de judíos.[7]

La práctica del domingo

Los cristianos eran acusados de hacer peligrar la seguridad del estado debido a su organización eclesiástica. El temor a las revueltas hacía que el gobierno desconfiara de los partidos, grupos organizados, y asociaciones. Por tanto prohibió cualquier tipo de asociación. La iglesia se hizo cada vez más organizada, con obispos en muchas de las ciudades. En cada congregación había ancianos y diáconos. Se llevaban a cabo sínodos regionales y de distrito. Ante cualquier diferencia entre la ley del imperio y la ley de la iglesia, los cristianos obedecían la ley de la iglesia. Se llamaban a sí mismos “soldados de Cristo”. Aparte de estas acusaciones graves, había otras de menor importancia: las Escrituras cristianas se contradecían; el cristianismo era nuevo comparado con las religiones antiguas del imperio; los cristianos consideraban el domingo como un día sagrado y se negaban a trabajar; la resurrección de Jesús era una invención de sus discípulos; Jesús había sido incapaz de convencer a su propio pueblo de su mensaje mesiánico; era un hijo ilegítimo; si Jesús era divino, ¿por qué se asoció con publicanos y pecadores, vivió en pobreza, y murió en una cruz? [4]

Ahora bien, cuando consideramos el lugar casi divino concedido a la ley en el judaísmo, puede entenderse fácilmente que la subestimación, aunque más no fuera de su parte ceremonial, tenía que producir indefectiblemente el alejamiento de los judíos. Peor todavía: el rito sagrado de la cincuncisión pronto fue abandonado por este nuevo movimiento. La misma señal del pueblo de Dios que había permanecido desde los días de Moisés, y aun desde Abraham, era arrojada impíamente al montón de los desperdicios. El ingreso al pueblo de Dios se ofrecía ahora en términos de igualdad tanto a los griegos como a los bárbaros. Y esto sin insistencia alguna en el costoso arrepentimiento expresado simbólicamente mediante la circuncisión, es decir, el corte de la impureza gentil. Todo esto causaba una verdadera consternación. En vez de la devoción al antiguo Dios de la tora, este nuevo culto enseñaba a adorar a un segundo Dios, nacido de una virgen y ejecutado como un criminal. En lugar del sábado, se guardaba el primer día de la semana, llamándolo provocativamente «día del Señor», como si éste no fuera el séptimo día, elegido especialmente por el Señor. ¿Cómo podían estas personas, tan manifiestamente rebeldes a los mandamientos divinos, tener pretensión alguna de ser representantes de Dios?  Los sentimientos judíos sobre este asunto pueden reconocerse más claramente leyendo la primera acusación de Trifón contra los cristianos: Esto es lo que más nos confunde: que vosotros, pretendiendo ser piadosos, y suponiéndoos mejores que los demás, no estáis de manera alguna separados de ellos, y no cambiáis vuestro modo de vivir con respecto a las naciones, y no observáis ni fiestas ni sábados, y no cumplís con el rito de la circuncisión y, además, ponéis vuestra esperanza en un hombre que fue crucificado y, aun así, esperáis obtener algo bueno de parte de Dios aunque no obedecéis sus mandamientos. ¿No habéis leído que será cortada de su pueblo el alma de todo aquel que no haya sido circuncidado al octavo día? [8]

Vemos en todo esto, pues, las pruebas claras y contundentes sobre el tema del día de reposo que ha ordenado nuestro Dios Todopoderoso.

Que respuesta damos o que argumento exponemos ante este desafío?

Podemos tambien comenzar  nuestra búsqueda imaginándonos en una isla desierta con una Biblia y un calendario como únicos materiales escritos que hemos salvado del naufragio. Digo estas palabras, ya que durante ya mucho tiempo, los SABATISTAS han estado lanzando este desafío:

“Encuéntreme un solo versículo en la Biblia que demuestre que el día de culto ha sido cambiado del sábado al domingo”. Y por años,muchos cristianso no han sabido bien que responder, muchas veces a causa de nuestra ignorancia del tema, ya que no es un tema al cual le damos mucha importancia, salvo que por razones laborales, no podamos ir a la reunión del templo el dia domingo.Entonces si, nos acordamos de todos nuestros derechos.

Esta afirmación es parte de un argumento insostenible. Ése no es el punto en disputa. Es verdad que la palabra “domingo” ni siquiera aparece en la Biblia. Lo que aparece es “el primer día de la semana”; ocho veces en total y siempre en el Nuevo Testamento. Cinco de esas referencias (Mat. 28:1; Mar. 16:2, 9; Luc. 24:1 y Jn. 20:1) hablan del momento en que María Magdalena y otras personas llegaron a la tumba después de la resurrección de Cristo. Y no se sabe con exactitud a que hora resucitó Cristo, pero lo mas seguro es que fue habiendo terminado ya el día de reposo de los judios, ya que El no iba a resucitar horas antes. El obró siempre todo para que se cumpliese la Palabra de Dios y la Ley de Moisés. Y si la Ley de Moisés estipulaba descanso en sábado, Cristo iba a estar en la tumba en el descanso hasta la resurrección.

Este debate tan controversial como lo plantean algunos sabatistas, el Nuevo Testamento lo convierte en irrelevante al decir que el día en que se tiene culto de adoración a Dios no le importa tal como piensan los sabatistas al poner ese énfasis tan fuerte en querer guardar el dia sabado y que las otras denominaciones hagan lo mismo.

  • “Uno hace diferencia entre día y día; otro juzga iguales todos los días. Cada uno esté plenamente convencido en su propia mente“.(Ro. 14:5)
  • “Mas ahora, conociendo a Dios, o más bien, siendo conocidos por Dios, ¿cómo es que os volvéis de nuevo a los débiles y pobres rudimentos, a los cuales os queréis volver a esclavizar? Guardáis los días, los meses, los tiempos y los años. Me temo de vosotros, que haya trabajado en vano con vosotros”.(Gál. 4:9-11)
  • “Por tanto, nadie os juzgue en comida o en bebida, o en cuanto a días de fiesta, luna nueva o días de reposo, todo lo cual es sombra de lo que ha de venir; pero el cuerpo es de Cristo”.(Col. 2:16-17)

LOS SABATISTAS PIDEN UN TEXTO BÍBLICO QUE ORDENE EL CULTO EN DOMINGO. AQUÍ ESTÁ:

Mire el versículo 11:

  • “Y el sacerdote mecerá la gavilla delante de Jehová, para que seáis aceptos; el día siguiente del día de reposo la mecerá”. (Lev. 23:5-11)

El día después del sábado es domingo. Siga leyendo, fijándose específicamente en Leviticos

  • “Y contaréis desde el día que sigue al día de reposo, desde el día en que ofrecísteis la gavilla de la ofrenda mecida; siete semanas cumplidas serán. HASTA EL DÍA SIGUIENTE DEL SÉPTIMO DÍA DE REPOSO contaréis cincuenta días; entonces ofreceréis el nuevo grano a Jehová”. (Lev. 23:15)

Esta es la fiesta de Pentecostés. Era una de las fiestas obligatorias en Israel. Obsérvese que, en el día de Pentecostés, un domingo, al pueblo de Dios se le ordenaba tener culto. Dice Dios:

  • “Y convocaréis en este mismo día santa convocación; ningún trabajo de siervos haréis; estatuto perpetuo en dondequiera que habitéis por vuestras generaciones”. (Lev. 23:21)

Si usted cree que esto sólo se aplicaba a los días “ceremoniales”, Levítico 23 comienza hablando del día de reposo semanal (véase Lev. 23:1-4). Se le llama tiempo señalado y santa convocación, junto con todos los otros días de fiesta de Israel. Dios no hace ninguna distinción entre estos días sagrados y el día de reposo semanal. Dios los considera igualmente sagrados. Esto significaría que, bajo el Antiguo Pacto, el domingo de Primicias y el domingo de Pentecostés eran tan sagrados y santificados como el sábado.

Si usted cree que esto sólo se aplicaba a Israel, eso es lo que queremos subrayar. El pacto de los Diez Mandamientos – el Pacto Antiguo – fue hecho con Israel, NO con los gentiles.

La Gloria de Dios del Mte. Sinai, en Moises era pasajera.

Moisés volvió al campamento como el hombre del rostro resplandeciente, brillando con el reflejo de la gloria de Dios. Lamentablemente, la suya fue una gloria pasajera. [3]

Origenes, uno de los Padres del cristianismo postapostolico, dijo en una homilia, en referencia a Ex 34,29-35,lo siguiente:

Se nos ha leído un pasaje del Éxodo que puede estimularnos o desanimarnos al intentar comprenderlo. Estimula a los espíritus estudiosos y libres; a los perezosos y llenos de sí mismos los desanima. Está escrito:

  • Vieron Aarón y todos los hijos de Israel a Moisés, y su rostro y el color de su rostro habían sido glorificados y temieron acercarse a él (Ex 34:30 LXX).

Y poco después:

  • Ponía Moisés sobre su rostro un velo. Al entrar en la presencia del Señor, para hablar con Él se quitaba el velo (Ex 34:33-34)

Tratando este pasaje, el Apóstol, con la magnífica inteligencia que le caracteriza en los demás, de la cual declara:

  • “Nosotros tenemos la inteligencia de Cristo ” (1 Cor 2:16)., dice: “Si el ministerio de la muerte inciso en letras sobre piedra fue glorioso, de tal modo que los hijos de Israel no podían mirar frente a frente a Moisés a causa de la gloria de su rostro, que era pasajera, ¿cuánto más glorioso será el ministerio del espíritu? ” (2 Cor 3:7-8)

Y poco después dice de nuevo:

  • Y no como Moisés, que ponía un velo sobre su rostro para que los hijos de Israel no mirasen el aspecto de su rostro. En efecto, su inteligencia se embotó; hasta el día de hoy, cuando leen a Moisés, un velo está puesto sobre su corazón (2 Cor 3:13-15)

¿Quién no admirará la grandeza de estos misterios? ¿Quién no temerá ser calificado de corazón embotado? La cara de Moisés fue glorificada, pero no podían los hijos de Israel fijar la mirada en su rostro, el pueblo de la sinagoga no podia fijar la mirada.

Si alguno puede llevar una conducta y una vida superiores al resto de la plebe, éste puede contemplar la gloria de su rostro. También ahora, como dice el Apóstol, está puesto un velo en la lectura del Antiguo Testamento (2 Cor 3:14) y habla ahora Moisés con el rostro glorificado, pero nosotros no podemos contemplar la gloria que está en su rostro.  No podemos porque todavía somos pueblo y no tenemos más interés ni más mérito que el resto de la plebe. En verdad, cuando el santo Apóstol dice: Este velo permanece en la lectura del Antiguo Testamento (2 Cor. 3:14), semejante sentencia nos quitaría toda esperanza de comprenderlo si no hubiese añadido: Pero cuando uno se convierta al Señor, el velo será removido (2 Cor. 3:16). La causa de que el velo sea removido se dice que es nuestra conversión al Señor.

De ahí debemos deducir que, mientras no comprendamos cuando leemos las Escrituras divinas, mientras lo escrito permanezca para nosotros oscuro y cerrado, todavía no nos hemos convertido al Señor. Porque si estuviésemos convertidos al Señor, sin duda el velo seria removido.

Ahora miremos de nuevo, en el libro de Éxodo

  • “Tú hablarás a los hijos de Israel diciendo: En verdad vosotros guardaréis mis días de reposo; porque es señal entre mí y vosotros por vuestras generaciones, para que sepáis que yo soy Jehová que os santifico. … Guardarán, pues, el día de reposo los hijos de Israel, celebrándolo por sus generaciones por pacto perpetuo. Señal es para siempre entre mí y los hijos de Israel…” (Éx. 31:13, 16, y 17)
  • Speak thou also unto the children of Israel, saying, Verily my sabbaths ye shall keep: for it is a sign between me and you throughout your generations; that ye may know that I am the Lord that doth sanctify you. Wherefore the children of Israel shall keep the sabbath, to observe the sabbath throughout their generations, for a perpetual covenant. It is a sign between me and the children of Israel for ever: for in six days the Lord made heaven and earth, and on the seventh day he rested, and was refreshed.”(Ex. 31:13,16,17)

Referencias para los 9 mandamientos “morales” reiterados en el Nuevo Testamento:

1ero. Adorar a Dios.

(53 veces) Mateo 2:2, 8; 11; 4:9,10; 14:33; 15:9; 28:9,17. Marcos 7:7; Lucas 4:7,8; 24:52; Juan 4:20, 21,22 (x2), 23,24 (x2); 9:38; 12:20. Hechos 7:43, 8:27; 16:14; 17:23 (x2); 18:7, 13; 19:27; 24:11, Romanos 1:26; 12:1; 1 Corintios 14:25; Filipenses 3:3; Colosenses 2:18; Hebreos 1:6; 9:1; 9:6; 10:2; 11:21; Apocalipsis 4:10; 5:14; 7:11; 9:20; 11:1; 11:16; 14:7; 15:4; 19:4; 19:10; 22:8; 22:9.

2do. La idolatría.

(20 veces) Hechos 15:20, 29; Romanos 1:25;  1 Corintios 6:9; Capítulo 8; 10:7, 14; 12:2; 2 Corintios 6:19; 1 Tesalonicenses 1:9; Gálatas 5:20; Efesios 5:5; Colosenses 3:5; 1 Pedro 4:3; 1 Juan 5:21; Apocalipsis 2:14, 20; 9:20; 21:8; 22:15.

3ro. No jurar.

(4 veces) Mateo 12:36; Efesios 5:4; Romanos 2:24;  Apocalipsis 16:9.

5to. Honrar padre y madre.

(6 veces) Mateo 15:5; 19:19; Marcos 7:10; 10:19; Lucas 18:20; Efesios 6:2.

6to. El asesinato.

(7 veces)  Mateo 5:21; 19:18; Marcos 10:19; Lucas 18:20; Romanos 1:29; 13:9; Santiago 2:11.

7o.  El adulterio.

(12 veces) Mateo 5:27,28,32; 19:9, 18; Marcos 10:11, 19; Lucas 16:18; 18:20; Romanos 13:9; Santiago 2:11, 2 Pedro 2:14.

8o.  Robar.

(6 veces)  Mateo 19:18; Marcos 10:19; Lucas 18:20; Romanos 2:21; 13:9; Efesios 4:28.

9o.  La mentira.

(14 veces)  Mateo 15:9; 19:18; Marcos 10:19; Lucas 18:20.

10o.  La codicia.

(9 veces)  Marcos  7:22; Lucas 12:15; Romanos 1:29; 7:7; 13:9; Efesios 5:3; Colosenses 3:5; Hebreos  13:5; 2 Pedro 2:14.

COLOSENSES 2:16.

Una lectura sin prejuicios de Colosenses 2:16 mostrará que el pasaje no habla sólo de los “sábados ceremoniales”. Las palabras “ton sabbaton” o “días de sábado” son las mismas palabras traducidas como “día de sábado” en Éxodo 20:8 en la Septuaginta (la traducción judía del Antiguo Testamento en griego).

Mírese el razonamiento de Pablo: “Nadie os juzgue en

  • · días de fiesta – los sábados anuales,
  • · lunas nuevas – sábados mensuales,
  • · o días de reposo – sábados semanales (o si se quiere, días de sábado
  • · CRISTO, continúa diciendo, es la “Substancia”; estas cosas son sombras.

Cuando se compara este pasaje con Gálatas, queda revelada una obvia conexión en las enseñanzas de Pablo:

  • “Mas ahora, conociendo a Dios, o más bien, siendo conocidos por Dios, ¿cómo es que os volvéis de nuevo a los débiles y pobres rudimentos, a los cuales os queréis volver a esclavizar? Guardáis los días, los meses, los tiempos y los años”.(Gál. 4:9)

El versículo 10 declara de plano: “guardáis …”,

  • · los días (los sábados semanales, que corresponden a los “días de reposo” en Colosenses 2)
  • · los meses (lunas nuevas, que corresponden a “luna nueva” en Colosenses 2)
  • · los tiempos (las 7 fiestas, que corresponden a “días de fiesta” en Colosenses 2)
  • · y los años (el año sabático y el quincuagésimo año de jubileo)

Obviamente, Pablo está hablando claramente de la observancia de todos los días sagrados judíos, incluyendo el sábado.

¿NO DICE LA BIBLIA QUE EL SÁBADO FUE HECHO PARA EL HOMBRE?

  • “También les dijo: El día de reposo fue hecho para el hombre, no el hombre para el día de reposo”. (Mar. 2:27).

Los sabatistas usan este texto a menudo para decir que el sábado fue hecho para toda la humanidad, pero el texto no dice eso. No dice: “El sábado fue hecho para ‘la humanidad’. Dice “el sábado fue hecho para el hombre”. Cuando las Escrituras quieren incluir a toda la humanidad son claras. Véase Mateo 28:19; Juan 3:16; Hechos 2:17; 1 Timoteo 2:4; Tito 2:11. Estos versículos indican claramente que cuando Dios ofrece algo a toda la humanidad se lo ofrece a toda ella.

El sábado no fue ofrecido a todas las naciones. Fue dado sólo a la nación de Israel. Véase Deuteronomio 5:1-15, que da los mandamientos a Israel. Se afirma claramente que Dios no dio el sábado ni ningún otro mandamiento a los padres antes de ese momento (véanse los versículos 2-3).”

El sábado y el domingo según algunas iglesias

Veamos lo que otras iglesias reconocen acerca de la observancia del domingo en lugar del sábado:

IGLESIA CATÓLICA

Stephen Keenan, A Doctrinal Catechism (Catecismo doctrinal), pág. 174:

Pregunta: ¿Hay alguna otra forma de demostrar que la Iglesia tiene potestadpara instituir fiestas de precepto?

Respuesta: Si no tuviera tal potestad, no hubiera hecho aquello en que todos los religiosos modernos están de acuerdo con ella; no hubiera podido cambiar la observancia del sábado, séptimo día de la semana, por la observancia del domingo, primer día de la semana; un cambio para el cual no existe ninguna autoridad bíblica…

Pregunta: Cuando los protestantes realizan labores profanas en el día sábado… ¿están siguiendo acaso las Escrituras como única regla de fe…? Respuesta: Por el contrario, tienen únicamente la autoridad de la tradición para esta práctica. Al profanar el sábado, infringen uno de los mandamientos de Dios, que Él claramente nunca ha abolido, ‘Acuérdate del sábado para santificarlo’”.

The Convert’s Catechism of Catholic Doctrine (Catecismo de la doctrina católica para conversos), 3a. edic., pág. 50:

Pregunta: ¿Cuál es el día de reposo?

Respuesta: El sábado es el día de reposo.

Pregunta: ¿Por qué observamos el domingo en lugar del sábado?

Respuesta: Observamos el domingo en lugar del sábado, porque la Iglesia Católica, en el concilio de Laodicea [c.363] transfirió la solemnidad del sábado al domingo”.

Catholic Press (Prensa católica), 25 de agosto de 1900:

“El domingo es una institución católica, y… solo puede defenderse con principios católicos… de principio a fin en las Escrituras no hay ni un solo pasaje que autorice la transferencia del culto semanal público del último día de la semana al primero”.

IGLESIA METODISTA

Charles Buck, A Theological Dictionary, “Sabbath” (Diccionario teológico: “Sábado”):

“En el idioma hebreo sábado significa reposo, y es el séptimo día de la semana… y hay que confesar que no hay ley en el Nuevo Testamento con respecto al primer día”.

Clodoveo Chappell, Ten Rules for Living (Diez reglas de vida), pág. 61:

“La razón por la cual observamos el primer día en lugar del séptimo, no se basa en ningún mandamiento real. En vano buscaremos en las Escrituras la autorización para cambiar el día séptimo por el primero”.

IGLESIA PRESBITERIANA

The Christian at Work (El cristiano en el trabajo), 19 de abril de 1883 y enero de 1884:

“Algunos han tratado de basar la observancia del domingo en una orden apostólica, pero los apóstoles no dieron ningún mandamiento al respecto… La verdad es que cuando apelamos al texto literal de la Biblia, los sabatarios tienen el mejor argumento”.

IGLESIA ANGLICANA

Isaac William D. D., Plain Sermons on the Catechism (Sermones claros sobre el catecismo), vol. 1:

“¿Dónde se nos dice en las Escrituras que debemos guardar el primer día? Se nos ordena guardar el séptimo; en ninguna parte se nos ordena guardar el primero… la razón por la cual santificamos el primer día de la semana en lugar del séptimo, es la misma por la cual observamos muchas otras cosas, no porque lo diga la Biblia, sino porque la Iglesia lo ha ordenado”.

IGLESIA EPISCOPAL

Philip Carrington, Toronto Daily Star, 26 de octubre de 1949:

“El mandamiento bíblico dice: en el séptimo día descansarás. Se trata del sábado. En ninguna parte de la Biblia se establece que el culto se haga el día domingo”.

IGLESIA BAUTISTA

Harold Lindsell (editor), Christianity Today, 5 de noviembre de 1976:

“No hay nada en las Escrituras que nos ordene guardar el domingo como día santo en lugar del sábado”.

Esta son opiniones registradas.Tan solo opiniones de teólogos.Pero ni son opiniones inspiradas por Dios como lo es la Biblia ni es tampoco una declaración de fe reconocida por su trascedencia e importancia histórica.

Uso de confesiones de fe

A pesar de lo que se dice, el mundo Cristiano no se divide entre aquellos que tienen credos y confesiones y aquellos que solo tienen la Biblia. Realmente está dividido entre aquellos que tienen credos y confesiones, las escriben y las hacen públicas, abiertas al escrutinio público y a la corrección, y aquellos que las tienen pero no las escriben. La razón es simple: cada iglesia (y, en verdad, cada cristiano) cree que la Biblia significa algo, y lo que se cree que la Biblia significa es su credo y confesión, elija escribirlo o no.

Por supuesto, aquellos que argumentan que ellos no tienen ningún credo sino que a Cristo ni ningún libro sino que la Biblia están generalmente tratando de proteger algo importante y bíblico: la suprema autoridad de la Escritura en todos los asuntos de la fe y la práctica Cristiana. Ellos, correctamente, temen permitir que tradiciones o ideas no bíblicas impacten la sustancia de lo que la iglesia cree. Pero a pesar de todas las buenas intenciones que ellos puedan tener, creo que lo que ellos quieren proteger – el estatus único de la Escritura – es mejor protegido por medio de los documentos confesionales explícitos, conectado con una forma de gobierno de iglesia cuidadosamente pensada.

De hecho, irónicamente, son aquellos que no expresan su confesión en un documento escrito los que corren más peligro de elevar sus tradiciones sobre la Escritura de tal forma que ellas nunca pueden ser controladas por la Biblia. Si una iglesia tiene un documento que dice que es dispensacionalista en escatología, todos sabemos dónde esa iglesia se posiciona en el asunto de los últimos tiempos, y nosotros podemos ser los Bereanos que piensan y evalúan la posición de la Escritura para ver si es así. La iglesia que te dice simplemente que esa su posición sobre los últimos tiempos es la misma que se encuentra en la Biblia parece estar diciéndote todo, pero verdaderamente no te dice nada.

Resumidamente, los credos y confesiones, unidas con una política eclesiástica bíblica, son una parte vital para mantener la vida de una iglesia neo testamentaria. Aquí hay siete razones por las que todas las iglesias deberían tenerlas.

Por este motivo, citaré dos declaraciones de fe importantes. La de Westminster, que es muy famosa, y la confecion de fe bautista de 1689.

1) El 4to. mandamiento, según la Ley de Moisés, en la declaración de fe de Westminster [2]

P.57. ¿Cuál es el Cuarto Mandamiento?
 
R. El cuarto mandamiento, es: “Acordarte has del día de Reposo para santificarlo. Seis días trabajarás y harás toda tu obra; mas el séptimo día será Reposo para Jehová tu Dios; no hagas en él obra alguna; tú, ni tu hijo, ni tu hija, ni tu siervo, ni tu criada, ni tu bestia, ni tu extranjero que está dentro de tus puertas; porque en seis días hizo Jehová los cielos y la tierra, la mar y todas las cosas que en ellos hay, y reposó en el séptimo día; por tanto Jehová bendijo el día del Reposo y lo santificó”. (Éx. 20:8-11)
 
P. 58. ¿Qué exige el cuarto mandamiento?
 
R. El cuarto mandamiento exige que consagremos a Dios todo el tiempo que él ha señalado en su palabra, y especialmente un día entero en cada siete, como un descanso santificado a él. (Lev. 19:30; Deut. 5:12)
 
P. 59. ¿Cuál día de los siete ha señalado Dios para el descanso semanal?
R.Desde la creación del mundo hasta la resurrección de Cristo, Dios señaló el séptimo día de la semana para ser el descanso semanal; mas desde entonces ha señalado el primer día de la semana para que sea el día de reposo; el cual ha de continuar hasta el fin del mundo y es el descanso cristiano. (Gén. 2:3; Éxodo. 16:23; Hch 20:7; 1 Cor. 16:2; Ap. 1:9-10)
 
P. 60. ¿Cómo ha de santificarse el día de reposo?
R. Hemos de santificar el día de reposo absteniéndonos en todo este día, aún de aquellos empleos o recreaciones mundanales que son lícitos en los demás días; y ocupando todo el tiempo en los ejercicios públicos y privados del culto de Dios salvo aquella parte que se emplee en hacer obras de necesidad o de misericordia. (Lev. 23:3; Is. 58:13, 14; Mat. 12:11; Mar. 2:27)
 
P. 61. ¿Qué se prohíbe en el cuarto mandamiento?
R. El cuarto mandamiento prohíbe la omisión o cumplimiento negligente de los deberes exigidos: la profanación del día por la ociosidad, o por hacer lo que es en sí pecaminoso, o por innecesarios pensamientos, palabras u obras respecto a nuestros empleos o recreaciones mundanas. (Ez. 23:28; Jer. 17:21 Luc. 23:56)
 
P. 62.   ¿Cuáles son las razones determinantes del cuarto mandamiento?
R.Las razones determinantes del cuarto mandamiento, son: el habernos concedido Dios seis días de la semana para nuestras propias ocupaciones; el haberse reservado para sí mismo una propiedad especial sobre el séptimo; el haber bendecido el día de descanso, y finalmente su propio ejemplo, (Éx. 31:15,16; Lev. 23:3; Éx. 31:17; Gn. 2:3) 

2) Esto corresponde al capitulo 22 de la confesión Bautista de 1689 (Puntos 7 y 8)

Esta declaración de fe, es una confesión cristiana (ortodoxa), es decir, que esta Confesión se adhiere a aquellas doctrinas que el cristianismo bíblico ha defendido a través de los siglos.[5]

7.Así como es la ley de la naturaleza que, en general, una proporción de Tiempo, por designio de Dios se dedique a la adoración de Dios, así en su Palabra, por un mandamiento positivo, moral y perpetuo que obliga a todos los hombres en todas las épocas, Dios ha señalado particularmente un día de cada siete como día de reposo, para que sea guardado santo para Él; el cual desde el principio del mundo hasta la resurrección de Cristo fue el último día de la semana y desde la resurrección de Cristo fue cambiado al primer día de la semana, que es llamado el Día del Señor y debe ser perpetuado hasta el fin del mundo como el día de reposo cristiano, siendo abolida la observancia del último día de la semana.(Gn. 2:3; Ex. 20:8-11; Mar. 2:27,28; Ap. 1:10 2. Jn. 20:1; Hch. 2:1; 20:7; 1 Cor. 16:1; Ap. 1:10; Col. 2:16,17)

8. El día de reposo se guarda santo para el Señor cuando los hombres, después de la debida preparación de su corazón y arreglados de antemano todos sus asuntos cotidianos, no solamente observan un santo descanso durante todo el día de sus propias labores, palabras y pensamientos’ acerca de sus ocupaciones y diversiones seculares; sino que también se dedican todo el tiempo al ejercicio público y privado de la adoración de Dios, y a los deberes de necesidad y de misericordia.(Ex. 20:8-11; Neh. 13:15-22; Is. 58:13,14; Ap. 1:10 2. Mat. 12:1-13; Mar. 2:27,28)

Conclución

“La verdad no es más popular hoy de lo que era en la época de nuestros antepasados Reformados y Pactantes. Si queremos ver la Reforma tenemos que volver a los viejos caminos de nuestro Dios y de nuestros antepasados.”(Greg Price, Biblical Civil Government Versus the Beast; and, The Basis For Civil Resistance)

Se que cada denominación tiene su opinión al respecto del día descanso.Y todas ellas son todas dignas de nuestro respeto. Aún asi, ninguna de estas opiniones citadas por mi (salvo la de Westminster y la declaración de fe bautista de 1689) , representa la autoridad eclesiástica de una denominación en particular, ni de los católicos ni de los protestantes. Pero aún así, es la Biblia la que sigue siendo la única y absoluta autoridad para juzgar nuestra fe y nuestra práctica de fe. Sábado deriva de Sabath, que significa descanso y no al revés. Dios instituyó el descanso como mandamiento eterno; y como bien creo que entendió san Pablo, no vale la pena ponerse debatir como locos si se debe hacer el sábado (como lo hacen judíos y adventistas), domingo (cristianos) o los lunes (Islam), porque lo mas importante es  que haya un día a la semana reglamentado para descansar y adorar a Dios y que este día pueda estar preservado e institucionalizado culturalmente, eclesiásticamente y legislativamente, para que todos puedan tener el mismo dia de descanso en un mismo país y disfrutar del mismo beneficio y este descanso sea obligatorio para los cristianos y no sea objeto de malentendidos.

Aun asi, razones biblicas harto suficientes tenemos los cristianos para descansar el día domingo, tal como lo hizo la iglesia primitiva.

Y también es bueno que recordemos que en 1582, Gregorio XIII encontró un error de cálculo en el calendario y ordenó omitir desde el 5 hasta el 14 de octubre y tres años bisiestos en cada siglo. En Inglaterra, 11 días (Septiembre 3-13) fueron omitidos en 1752, además de otros cambios. (Véase Heresies Exposed, p. 167).Asi que no sabemos bien cual es el verdadero sabado, ya que se perdió en la Historia,por error humano.Esto significa que nadie podrá arrogarse haber adorado a Dios en un sábado correctamente, ya que los historiadores lo perdieron en el transcurso de nuestra historia.

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Notas

[1] https://elteologillo.wordpress.com/2012/06/16/fue-constantino-quien-cambio-el-dia-de-adoracion-de-sabado-a-domingo/

[2] La Reforma en Escocia y la Asamblea de Westminster

La reforma de la iglesia llegó a Escocia por medio de Patrick Hamilton. Él era amigo personal de Lutero y de Melanchton, y de ellos aprendió las doctrinas reformadas. Fue también el primer mártir de la Reforma en aquella tierra. Su célebre oración a la hora de su muerte inspiró a otros a seguir el camino de Dios antes que rendirse ante la espada de los inicuos. La historia nos cuenta que al
morir, siguiendo el ejemplo apostólico, oró así: «¿Hasta cuando, oh Señor, las tinieblas cubrirán este reino? ¿Hasta cuándo permitirás esta tiranía de los hombres? Señor Jesús, recibe mi espíritu” (Macrie 1840, 18).

Pero como la Reforma era una causa de Dios, el martirio de Hamilton sólo fue un incidente en la historia eclesiástica. Dios mismo levantó al obispo George Wishart quien continuó con el impulso reformador mediante la enseñanza y diseminación de la Palabra de Dios. Su acción originó también su martirio. A medida que transcurría el tiempo, sin embargo, muchos sacerdotes católicos romanos se iban convirtiendo a Cristo, saliendo de la ignorancia y corrupción en las que, por siglos, los había tenido la Iglesia católica romana.

Juan Knox fue uno de los que se convirtió bajo la predicación y testimonio de Wishart. Desde entonces, Juan Knox, guiado por los designios divinos, fue aquel varón de Dios que, cual apóstol neotestamentario, recorrió toda la patria escocesa predicando el Evangelio del Reino. Con su estilo de predicación antagónica, cual profeta bíblico, llamó tanto a los poderes terrenales como a la gente común a obedecer y a regir sus vidas conforme a las enseñanzas de la Biblia.

Debido a su constante predicación de la Palabra de Dios nacieron grandes grupos de cristianos cuya fe estaba fundada en la Palabra de Dios, quienes a su vez constituyeron la base para dar nacimiento a la Iglesia Presbiteriana de Escocia en 1560. Dicha iglesia elaboró su propia confesión de fe denominada La confesión de fe de los escoceses, la cual fue reconocida por el Parlamento escocés en el año 1657. El Rey Jacobo VI, bajo la influencia de William Laud, Arzobispo de Canterbury, intentó destruir la Reforma, para restaurar el gobierno y práctica romanista sobre la Iglesia de Escocia. Sin embargo, la Iglesia de Escocia, junto con el pueblo creyente, resistió a su propio Rey, y la Reforma se mantuvo firme por un tiempo.

Cuando Jacobo VI ascendió al trono de Inglaterra, aprovechó la prosperidad e influencia inglesa para intentar nuevamente restablecer el orden prelático sobre la Iglesia Presbiteriana de Escocia. Logró en parte que varios obispos católicos romanos volvieran a sus obispados, pero la gran mayoría de la nobleza y del pueblo permaneció presbiteriano. La batalla por libertad civil y espiritual, amenazada por Jacobo VI, apenas había comenzado.

En efecto, a su muerte le sucedió en el trono de Inglaterra Carlos I, quien tomó muy en serio el maligno deseo de su padre: el de moldear la Iglesia Presbiteriana de Escocia al estilo episcopal de la Iglesia de Inglaterra. Para tal efecto, el nuevo monarca contaba con el consejo del veterano Arzobispo William Laud. El primer intento de Carlos I fue el de imponer en la iglesia de Escocia el Libro de cánones y liturgia que había sido elaborado principalmente por John Maxwell, un obispo escocés, y revisado por Laud.

Este libro debía leerse primero en la catedral de San Giles de Edimburgo y luego en todas las iglesias de Escocia. Cuando esta orden debía comenzar a cumplirse, la respuesta de los creyentes de Edimburgo fue la de un rechazo total. Acto seguido, hubo un creciente movimiento de protesta, un gran número de valientes cristianos firmaron, el 28 de febrero de 1638, un compromiso que lo denominaron «Pacto Nacional». Por este pacto se comprometían, bajo juramento, a defender a la iglesia reformada de la supremacía del estado y del rey. Así los guió Dios para salvaguardar la Iglesia Reformada, a fin de que continuase fundamentada en el Evangelio y no en las prácticas y doctrinas romanistas.

Al conocer la firmeza de los escoceses, Carlos I organizó un ejército y marchó hacia Escocia con el ánimo de someterlos por la fuerza. Sin embargo, este acto no intimidó a un pueblo que, como se ha dicho, «antes que rendirse, sabía muy bien como morir por lo que creían ser la causa de la verdad sagrada y de la libertad» (Hetherington 1991, 104). Así, pues, los que apoyaban el Pacto Nacional, organizaron también su ejército y marcharon hacia el sur, al encuentro de las fuerzas de Carlos I. Dicho encuentro tuvo lugar en la ciudad de New Castle, donde el ejército pactista obtuvo la victoria. Ello obligó a Carlos I a firmar la paz y volver a Inglaterra para tratar de apaciguar al Parlamento e impedir una alianza con los pactistas. Pero los pactistas marcharon sobre Inglaterra, donde el Rey Carlos I fue obligado a mantener al victorioso ejército escocés, el mismo que fue amigablemente
bienvenido por el pueblo de Inglaterra y su Parlamento. 

La presencia del ejército escocés dio fuerza a los patriotas ingleses, que ganaron la iniciativa política que por mucho tiempo habían perdido. Pero al mismo tiempo, era una fuente de preocupación para un rey debilitado política y militarmente. En este contexto, el Parlamento se empeñó en lograr las reformas religiosas junto con las libertades civiles, comprometiéndose a defender la religión Reformada y también la persona del Rey, a semejanza del Pacto Nacional de los cristianos escoceses. Este era un sentimiento que los puritanos, del Parlamento inglés también compartían. Ambos estaban interesados en que la Iglesia de Inglaterra adoptase el gobierno presbiteriano, el mismo Guía para la adoración, la misma confesión de fe y un sólo catecismo. Este deseo lo habían manifestado en una carta escrita en respuesta a las recomendaciones de la Asamblea General de la Iglesia de Escocia (Hetherington 1991, 94).

Como era de esperar, el Rey Carlos I rechazó este deseo y más bien se propuso combatir y destruir esta unidad de pensamiento e intercambio entre su Parlamento y la Asamblea de la Iglesia de Escocia. Sin embargo, el Parlamento avanzaba en su búsqueda de la unidad y reforma de la iglesia, como la base para asegurar sus libertades civiles. En realidad, ya en 1641, el Parlamento consideró que debería haber «un sínodo general» decían ellos, «de los más importantes, piadosos, entendidos y juiciosos teólogos de esta isla, donde asistan teólogos de otras partes del mundo que profesen la misma religión que nosotros, quienes deben considerar todas las cosas necesarias para la paz y buen gobierno de la Iglesia, y que presenten el resultado de esta consulta para que sea permitida y confirmada, y para que reciba el sello de autoridad (Hetherington 1991, 96).

Este mismo deseo también fue expresado en 1643 en el tratado de Oxford, reunión a la que el Concilio escocés envió delegados, y que Carlos I rechazó rotundamente. Fue debido a esta negativa sistemática del Rey que el Parlamento inglés, el 12 de junio del mismo año, emitió «una ordenanza de la cámara de los Lores y de los Comunes, para convocar una Asamblea de eruditos y piadosos teólogos y otros, para ser consultados por el Parlamento, a fin de resolver lo referente a la liturgia y gobierno de la Iglesia de Inglaterra, y para la vindicación y purificación de la doctrina de dicha iglesia de las falsas calumnias e interpretaciones (Hetherington 1991, 97).

Esta es la ordenanza que convocó a la Asamblea de Westminster, la misma que formuló la presente confesión de fe. Paralelamente a todo lo ya logrado, era necesario un tratado de mutua defensa entre el Parlamento y la Iglesia Presbiteriana de Escocia, para garantizar la puesta en marcha de la Reforma. Fue así que, después de varias reuniones de discusión, Iglesia y Parlamento acordaron firmar dicho tratado, cuya formulación fue producto de la pluma de Alexander Henderson, un delegado de la Iglesia de Escocia.

Después que la Asamblea General de la Iglesia y la Convención de Estados de Escocia le dio su aprobación, fue aprobado también por el Parlamento inglés y por la Asamblea de Westminster el 25 de Setiembre
de 1643. Dicho tratado se denominó “Liga Solemne y Pacto”, mediante el cual la Iglesia de Escocia (representada en la Asamblea de Westminster) y el Parlamento inglés solemnemente se comprometían a “la Reforma y defensa de la religión, el honor y felicidad del Rey, la paz y la seguridad de los tres reinos: Escocia, Irlanda e Inglaterra” (Hetherington 1991, 129).

[3] http://tesorodigital.com/archivos/archivos-pdf/808___Exodo_v2.pdf

[4] libro electronico, Harry R. Boer – Historia Iglesia Primitiva,pag.33,ed.FLET/UNILIT

[5] © Por Sugel Michelén. Todo pensamiento cautivo URL= http://todopensamientocautivo.blogspot.com/2010/01/1-la-confesion-de-fe-bautista-de-1689.html cit en https://elteologillo.wordpress.com/2013/02/28/la-confesion-de-fe-bautista-de-1689-es-una-confesion-cristiana-ortodoxa/

[6] Jhon Macarthur, Esclavo final,pag. 1, Grupo Nelson Una división de Thomas Nelson Publishers desde 1798

[7] Michael Green, La Evangelización en La Iglesia Primitiva,pag. 27,ed.Nueva Creacion

[8] Ibid,pag. 44-45

Fuentes consultadas