DIEGO THOMSON Y LA LLEGADA DE LA BIBLIA A MEXICO Y LATINOAMERICA

Posted on Actualizado enn


DIEGO THOMSON Y LA LLEGADA DE LA BIBLIA A MEXICO Y LATINOAMERICA

diego_thomson

La singular valentía de Diego Thomson debería de servirnos de acicate. México y algunos países de América Latina recién emergían del período colonial y declaraban su independencia de la corona española. En América Latina no se había predicado el evangelio de la gracia desde aprox. 1570, cuando algunos extranjeros fueron relajados por el ‘desempacado’ Tribunal del Santo Oficio bajo el temible cargo de ‘Luteranismo’, tanto en la ciudad de Lima como en la Ciudad de México.

Despues de haber estado en Sudamérica, promoviendo el método Lancasteriano, que usaba como libro de lectura la Biblia -sobre todo en Argentina dirigió el Ministerio de Educación y fue reconocido por su prócer labor-; llegó a México y con el respaldo del embajador mexicano en Inglaterra -Sr. Roquefuerte- pudo promover también la lectura de la Biblia a traves de este método educativo.

Posteriomente entabló relación con José María Luis mora, el Padre del Liberalismo Mexicano, a quien tuvo que dejar a cargo de la Agencia Bíblica Mexicana, asociada a la Sociedad Bíblica Británica, cuando tuvo que dejar intempestivamente el país.

Abajo una descripción complementaria sumamente valiosa y digna de ser conocida por todos los creyentes de hoy.

La Voz en el Desierto

ENTRADA DE LA BIBLIA A MÉXICO:

Algunos ejemplares de la “Biblia del Oso” (traducción de Reina) llegaron a las colonias españolas a partir de su publicación en 1569.

En el Siglo XVIII hubo un intento de traducir la Biblia al mexicano (náhuatl), pero fue prohibido por las autoridades de la Iglesia Romana, que lo consideraban peligroso, a pesar de que fueron misioneros católicos los autores de tal iniciativa. En 1709, en un breve de los dignatarios de la Iglesia Romana en España, se insistía en el peligro de un trabajo como ese. También formularon advertencias respecto a la actividad proselitista de los holandeses en las colonias.

Ya antes, la inquisición había sacrificado a todo aquel que se dijera estudioso de la Biblia pero que no estuviera bajo el yugo Romano, ejemplos de esto fueron Pedro Ochante y Juan Ortíz (cuyo lema era: “confiad sólo en Dios”) en 1572; Marin Cornu, George Ribley (1574) y Guillermo Cornelius (1575), tres náufragos extranjeros, que vinieron a morir en México a manos de la Inquisición Española, por negarse a abjurar de sus firmes convicciones de que sólo Jesucristo era el Salvador, y por lo mismo, sacrificaron a fray Manuel de Cuadros (1678) entre otros, incluidos judíos fieles a la Torah. La inquisición fue definitivamente abolida en 1820.

El 2 de mayo de 1827 llegó James (Diego) Thomson a Veracruz, y a los cinco días ya estaba en la Ciudad de México. Thomson era un escocés distribuidor de Biblias, comisionado por la Sociedad Bíblica Británica y Extranjera (SBBE). Venía de Sudamérica donde fundó escuelas lancasterianas en Argentina y en Chile (en ellas, los alumnos avanzados son profesores de los nuevos y son llamados “mentores”). Por lo anterior, Thomson había sido distinguido con el premio de la Ciudadanía en Argentina (1821) y en Chile (1822).

Thomson traía a México 300 Biblias y 1,000 Nuevos Testamentos (editados por Staples & Co.) y dos meses después pidió a Londres 1,000 Biblias y 1,000 Nuevos Testamentos más, evidenciando el interés de la gente de México por la Biblia. La Biblia que vendía era la de Scío, que era la versión autorizada por los de Roma, pero sin las notas ni los apócrifos (esta versión posteriormente la distribuyó Jorge Borrow en España, de 1836 a 1840). A pesar de los constantes ataques contra Thomson en la prensa y de los edictos prohibiendo la lectura de la Biblia, muchos sacerdotes católicoromanos, de entre los que se distinguieron el Rector del Colegio de Sn. Agustín, José María Alcántara, y José Antonio López García, sí aceptaron la lectura de la Biblia y la posterior fundación de la Sociedad Bíblica Mexicana.

José Antonio López G. presentó a Thomson con un líder de la política nacional de ese entonces, el Lic. José María Luis Mora (1794-1850, nacido en Chamácuaro, Gto.), quien también era sacerdote católicoromano. Thomson y Mora entablaron una excelente amistad y gracias a ello en mayo de 1828 se organizó en Orizaba, Veracruz, una Sociedad Bíblica Nacional, la que fue dirigida por otro político: José Joaquín Pesado Pérez (1801-1860), nacido en Puebla, poeta con un hondo sentimiento cristiano, y una notable perfección en la forma, quien realizó una versión de los Salmos y del Cantar de Cantares.

Por esos días en Puebla, con la ayuda del Obispo, se iniciaron los trabajos para traducir porciones de la Biblia al mexicano.

Mora dirigía el periódico llamado “El Observador de la República”, tribuna desde la cual se animó al pueblo a leer y a estudiar las Sagradas Escrituras de la Biblia.

Mora escribió lo siguiente a la SBBE de Londres el 17 de julio de 1829:

“Bien penetrado de la importancia y necesidad de extender la Palabra de Dios entre todas las gentes y naciones de la tierra, haciéndola común por medio de las versiones de la Biblia en todos los idiomas conocidos, me ha sido sumamente satisfactorio el que una sociedad de hombres piadosos, literatos e ilustres por todos títulos, haya tomado a su cargo esta grandiosa empresa digna de las luces del Siglo XIX y de la notoria piedad de la nación inglesa.

En la República Mexicana, como en todos los países educados en la intolerancia, a pesar de la libertad de sus leyes y del buen sentido de su gobierno, la ignorancia y preocupación de alguna parte del clero, sostenida por tres cabildos eclesiásticos, ha procurado entorpecer la circulación de la Biblia, y en parte lo ha conseguido retrayendo a algunos pocos de su lectura, pero los verdaderos amantes del cristianismo han hecho, hacen y harán todos los esfuerzos posibles para que la educación religiosa que hasta hoy se ha dado a los nuestros por catecismos muy imperfectos, y cuyo “menor” defecto es ser palabras de hombres, se ministre en lo sucesivo por la de los santos evangelios. Esta obra, aunque difícil, no es imposible.

Si el clero opone obstáculos, éstos son demasiado débiles y cada día lo serán más, pues las gentes de nuestro país adquieren sin cesar nuevos desengaños de que no es religión todo aquello que se les ha vendido por tal.

Así, pues, yo que conozco bien el suelo y lo advierto en un estado progresivo, tengo motivos para concebir las más lisonjeras esperanzas, y en consecuencia, no puedo menos de exhortaros a que por ningún motivo desistáis de vuestros propósitos de extender la Biblia en nuestra República en todos los idiomas propios de ella, especialmente en castellano.

Por excitación del Sr. Thomson, vuestro comisionado, he dado varios pasos para un ensayo de versión a los idiomas mexicano, otomí y tarasco, empezando por el evangelio según San Lucas; se llevará a efecto este proyecto, aunque deberá dilatar algo, porque la pobreza del país y el estado de inseguridad en que vive hace que la atención de todos se fije de preferencia en otras cosas que se reputan de primera necesidad.

Uno de los objetos de esta comunicación es ofrecer mis servicios, recibiendo vuestros poderes si lo tuviereis a bien. Ellos podrán ser de alguna importancia, no por las prendas personales de que carezco, sino por los conocimientos y relaciones con que cuento en el país, y el tal cual concepto de que disfruto.

Además está bajo mi dirección un periódico medianamente acreditado, cuyas columnas se ocuparán muchas veces en promover todo lo que pueda conducir al progreso de la sociedad y a extender sus cristianos, benéficos y laudables objetivos”.

Fuente: Sociedades Bíblicas Británicas y Extranjeras: Archivos (Londres, 1829).

Mora resolvió expatriarse el 11 de mayo de 1830, y en 1847 fue designado por México ministro plenipotenciario en Londres.

Las primeras congregaciones cristianas en México, después de la Independencia, estuvieron formadas por funcionarios y empleados de las compañías extranjeras (principalmente Inglesas) con concesión para explotar las minas. No eran proselitistas, debido a la aversión inglesa a mezclarse con los nativos, y para no tener conflictos ni con las autoridades, ya fueran civiles o eclesiásticas, ni con el fanatismo del pueblo. De 1850 a 1872 éstas congregaciones incipientes reciben el apoyo de los liberales.

En 1857 varios ex-sacerdotes y laicos forman la primera congregación cristiana nacional: “la Iglesia de Jesús”, la cual fue apoyada por Melchor Ocampo y por Benito Juárez García. Uno de sus fundadores fue Manuel Aguas, ex-rector de la congregación “Carmelita”, quien afirmaba: “es necesario leer y estudiar la Biblia, es necesario practicar las reuniones en la lengua popular y no en latín, es necesario volver a las buenas costumbres del cristianismo primitivo”.

Finalmente, cabe destacar que la Sociedad Bíblica Mexicana actual distribuye en dicho país, un millón de textos al año, entre Biblias completas, Nuevos Testamentos, y porciones de los mismos; y ya ha publicado un Nuevo Testamento en los dialectos tzetzal y maya.

Porciones tomadas de la Enciclopedia de México, edición de 1996, Tomo XI, Director: José Rogelio Álvarez, p:6602-6614, Ciudad de México.

———

Fuente

Descargar en formato Word

About these ads

2 comentarios en “DIEGO THOMSON Y LA LLEGADA DE LA BIBLIA A MEXICO Y LATINOAMERICA

    paulojarieu respondido:
    abril 24, 2013 en 6:13 pm

    Luis Carlos Hernández-Román, me comento en facebook que:

    Definitivamente Dios es soberano cuando Él decide como entra el evangelio a las naciones, como mexicano y con la historia oficial que recibí, pensé que la Biblia y la verdadera evangelización había sido a partir de la Leyes de Reforma promovidas por Benito Juárez (1857); donde entre muchas reformas se promulgaba la libertad de culto. No paré de sorprenderme y maravillarme de la obra evangelizadora en México; y todo por gracia y misericordia del Señor hacia sus santos en este país. Al terminar de leer este artículo sentí tristeza contrastando con la alegría de conocer de los orígenes del verdadero evangelismo , contra lo que se ve en la actualidad: una proliferación de tanta iglesia que se dice “evangélica” y que sólo avergüenzan al Evangelio con sus circos dominicales. Gracias hermano por compartir este artículo.

    norma silvaran escribió:
    julio 31, 2013 en 5:47 am

    Gracias a Dios por todos esos hombres valerosos que hicieron possible con la ayuda de Dios la introduction de la biblia en Mexico

Deja un comentario y a la mayor brevedad le responderé.

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s