El evangelio de Tomás

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El evangelio de Tomás

El supuesto ocultamiento por la Iglesia Católica del descubrimiento de Nag Hammadi

El evangelio de TomásEl evangelio de Tomás

El presente artículo pretende aclarar algunas de las dudas que frecuentemente han surgido a raíz de la utilización del “Evangelio de Tomás” en producciones fílmicas recientes.

 ¿Hechos reales?

En la trama de algún filme de 1999 aparece el descubrimiento de un evangelio anterior a los aceptados en la Biblia y escrito en arameo occidental -la lengua de Jesús-, y la Iglesia Católica es el villano que trata de ocultar este descubrimiento para protegerse del derrumbamiento.  El tema de ciertas verdades y documentos ocultados por la Iglesia Católica no es ninguna novedad, y ha significado una rica veta de fantasía ampliamente explotada en la literatura y cine recientes.
Lo del evangelio arameo es fantasioso, lo cual es perfectamente válido al entrar en los límites de una cierta licencia poética, pero se justifica la posición contra los supuestos representantes de la Iglesia católica al final de la película con una tergiversación a propósito de lo que se conoce como el “Evangelio de Tomás”.

Pretendiendo fundamentar el filme en hechos reales, se concluye con un enunciado escrito que reza más o menos: En 1945 fue descubierto en Nag Hammadi, Egipto “Las palabras secretas de Jesús” conocido como el Evangelio de Tomás. El Vaticano inmediatamente consideró el escrito hereje.  Dicho escrito existe en realidad, y contiene las palabras atribuidas a Jesús que se repiten en el filme como parte del imaginario evangelio arameo: “Parte un madero y allí estoy yo; levanta una piedra y me encontrarás allí”

Pero el Cristianismo jamás vio este escrito como una amenaza; al contrario, estudiosos de todo el mundo, católicos y no, se dieron a la tarea de abordar este fascinante descubrimiento.  Por el contenido rápidamente fue identificado como perteneciente a un movimiento que tuvo su auge durante los siglos II-III d.C., llamado gnosticismo.

Este movimiento, ubicado geográficamente sobre todo en Egipto, era una mezcla de corrientes filosóficas de origen griego y judaico, con un fuerte sabor mistérico, lleno de supuestas revelaciones secretas, y muy selectivo. En un determinado momento, los gnósticos asumieron como su protagonista al Jesús de los cristianos. Es decir, un movimiento no cristiano se apropió del Jesús del Cristianismo y lo hizo gnóstico.

En sentido estricto, el gnosticismo no llega ni siquiera a herejía, pues no surgió dentro de la Iglesia. Pero los cristianos de los siglos II-III, con exponentes como Orígenes y Atanasio de Alejandría, tuvieron que defenderse de este movimiento que distorsionaba la figura de Jesús, asumiéndolo como “el principal gnóstico”. Son abundantes los escritos que se conservan de esta época, donde ya se ve cómo el cristianismo lucha duramente en los momentos mismos de su nacimiento.
El que se haya descubierto recientemente el “Evangelio de Tomás” significó para la Iglesia Católica y para los investigadores de todo el mundo, una fabulosa oportunidad de confirmar lo que ya se conocía y de tener más elementos de juicio para estudiar aquella época.

 ¿En qué consistió el descubrimiento de Nag Hammadi?

En 1945 unos campesinos descubrieron en Nag Hammadi, Egipto, unos códices de papiro que después fueron fechados alrededor del s. IV d.C.  El contenido más asombroso se encontraba en el segundo de los doce códices descubiertos: en los folios 33 al 52 -veinte páginas en total- se encontraba un texto en lengua copta (antiguo egipcio) en perfectas condiciones con las siguientes palabras finales: EVANGELIO SEGÚN TOMÁS

¿Dónde se encuentra actualmente el Evangelio de Tomás?

Se encuentra en el Museo copto del Antiguo Cairo, en Egipto. Es y siempre ha sido propiedad del pueblo y gobierno egipcios, no del Vaticano ni de ningún grupo religioso.  Aunque, precisando, lo que se encuentra ahí son: los 12 códices de papiro en lengua copta sahídica descubiertos en Nag Hammadi en 1945, el segundo de los cuales contiene en los folios 33 al 52 una colección íntegra de dichos introducidos con la frase “Jesús dijo” o “Él dijo”,y que concluye diciendo “Evangelio según Tomás”. (Traducción íntegra al castellano)

Digo “precisando” porque, como se responde en otros apartados, no es un evangelio, no es un original, sino copia de copias anteriores que ya circulaban, al igual que sucede con los fragmentos que conservamos de los verdaderos evangelios.

¿Qué es un evangelio?

Se entienden sobre todo dos cosas por este término:
a) Etimológicamente significa “Buena Noticia”, y se refiere en concreto al anuncio que se hace de que Jesús ha muerto y resucitado por la salvación de todos. Ejemplo de este significado lo encontramos en voz de San Pablo: 1Cor 15,1-4 y Rom 1,1-6.
b) Como género literario (escrito de un cierto tipo), se refiere a los escritos que se desarrollaron en algunas comunidades primitivas cristianas con la finalidad de anunciar de manera sistemática la Buena Nueva de Jesús, explicándola a través sobre todo de la narración de los hechos y palabras de Él.

¿Cuántos evangelios hay?
Son cuatro, y aparecen en el siguiente orden en la Biblia:
1.- Evangelio según San Mateo 2.- Evangelio según San Marcos 3.- Evangelio según San Lucas 4.- Evangelio según San Juan

¿Existen evangelios fuera de los cuatro que se encuentran en la Biblia?

En sentido estricto, no. Existen, en cambio, muchos escritos de los primeros siglos del cristianismo (y otros de siglos muy posteriores) que se llaman a sí mismos evangelios. Estos “evangelios”, junto con otros tantos escritos, han sido clasificados en la historia de la Iglesia como libros apócrifos.

¿Cómo se formaron los evangelios?
Es esta una de las cuestiones más apasionantes a la hora de hacer un esfuerzo por comprender la Biblia y, para nuestro caso, el por qué Tomás no está incluido en ella.
Alguien podría responder: “Al igual que toda la Biblia, los escribió Dios”.
O bien: “Los escribieron cada uno de sus respectivos autores, como su nombre lo dice: Mateo, Marcos, Lucas y Juan”.
Alguien podría profundizar respondiendo: “Los escribieron cada uno de los cuatro evangelistas, pero inspirados por Dios”.
Y alguien más podría llevar la cuestión a mayor detalle: “La inspiración por parte de Dios a los autores humanos no consiste en un dictado, ni en revelaciones a manera de sueños, éxtasis o situaciones que indiquen que el evangelista escribía palabra por palabra lo que Dios le indicaba. La inspiración consiste en que Dios, sin que los autores humanos se dieran cuenta, pero inmersos en una comunidad de fe, iba armando y tejiendo el conjunto de todas las Escrituras Sagradas, acompañando a los creyentes en su historia”.
Ciertísimo.
Sin embargo, la cuestión es mucho más profunda, y merece un detenido estudio sobre el único aspecto al cual tenemos acceso: el humano, ya que lo divino estará siempre fuera de nuestra comprensión.

Empecemos por el origen del cristianismo
1) ¿En qué creían los primeros seguidores de aquel carpintero de Galilea? ¿En los evangelios? No, porque aún no existían. El primer evangelio escrito apareció algunas décadas después de que ya había cristianos.
¿Creían entonces en la Biblia? Hasta cierto punto sí. Las Escrituras existentes entonces, que hoy los cristianos llamamos “Antiguo Testamento” y que son la primera parte de lo que hoy llamamos Biblia, servían para leerse en público.

Pero hay que observar que la gente común y corriente no leía la Biblia por dos sencillas razones:
a) Casi nadie sabía leer.
b) Los escritos (códices, papiros, pergaminos) eran muy costosos por ser copiados a mano, y por lo tanto estaban reservados para el uso público, pues sólo un fondo común podía solventar tales gastos. Las Biblias impresas como las conocemos ahora son de Gutenberg (1400-1468) para acá.

¿Creían en los diez mandamientos, en el perdón, en el amor al prójimo? En todo esto, sí, claro. Pero ningún código moral, por bueno y aceptado que sea, es la esencia del cristianismo, ni basta vivirlo.

¿En qué creían los primeros cristianos entonces? En JESUCRISTO como Dios hecho hombre, muerto y resucitado para que todos alcancemos la salvación que no nos merecíamos. Ni los mandamientos, ni la Iglesia, ni ningún escrito ni ninguna costumbre son más importantes que la fe en este Jesús Resucitado.

2) Después de que Jesús ya no estuvo físicamente presente en la Tierra ¿cómo podían saber los cristianos que estaban siguiendo al verdadero Jesús y sus enseñanzas?

Respuesta: La Iglesia. Iglesia viene del griego “Ekklesía”, que significa Asamblea. Se refiere, pues, a la comunidad de los creyentes, encabezada por los apóstoles, que iba viviendo su fe de los recuerdos y enseñanzas sobre ese Jesús que muchos de los nuevos miembros ya no conocieron personalmente.  Quienquiera que lea el libro de los Hechos de los Apóstoles se dará cuenta de lo celosísimos que fueron los primeros cristianos no sólo de anunciar la Buena Nueva de Jesús, sino de conservar aquello en lo que creían libre de distorsiones y de interpretaciones desviadas, las cuales abundaron desde el principio.  Son innumerables los ejemplos de tal lucha por preservar la fe, que se refleja ya desde el nacimiento de la Iglesia.

Pueden revisarse los siguientes pasajes:
Sobre “otros” evangelios (en el sentido de doctrinas distintas):
– 2Cor 11,4 – Gal 1,6-7
Sobre obligaciones innecesarias:
– Hechos 15,1ss
Así pues, es la Iglesia, con Pedro y los apóstoles a la cabeza, quien cuida celosamente de transmitir y hacer crecer fielmente y sin distorsiones la fe en Jesucristo.

3) ¿De qué manera se transmitieron la fe en Jesús de generación en generación las comunidades cristianas?
Aquí está la parte más interesante de todo.
La principal manera de anunciar a Jesús a alguien que no lo conoce, o de profundizar en Él ante quien ya ha tenido un primer contacto, es por transmisión oral.
Es decir, a través de palabras habladas, pronunciadas con lengua, labios, faringe, dientes y paladar.
Comprender esta situación es más difícil de lo que parece para nosotros, porque estamos muy acostumbrados a tener acceso a periódicos, libros, revistas y todo tipo de publicaciones.
Nada de eso en aquella época.
Fácilmente tenemos a la mano papel y lápiz para escribir cualquier cosa, y en los últimos años, hasta lo impreso se ha vuelto no esencial con la Informática y la correspondencia electrónica.
Nos parece tan natural que todo mundo deba saber leer.
Pero no era así en aquella época. Sólo escribían quienes lo hacían como oficio (de ahí la palabra “escriba”). Y sólo se escribían cosas que valieran la pena la inversión en curtir piel de animal, fabricar tinta y contratar a alguien que supiera escribir. No extraña que los escritos más abundantes y antiguos sean contratos de compraventa y recibos de dinero.
Ahora bien, volviendo a las comunidades cristianas, conforme estas crecían con nuevos miembros provenientes de todas partes y con todo tipo de costumbres y creencias, más necesario se hacía no confiar en la memoria y en la transmisión oral.
Ya no bastaba que alguien que había conocido personalmente a alguno de los que tuvieron contacto físico con Jesús contara lo que le habían contado. Esto tenía su límite.
Y como cada comunidad fue haciéndose su bagaje de recuerdos de las palabras y hechos de Jesús de acuerdo a su propia realidad, no en todas las Iglesias se conservaban y transmitían exactamente las mismas cosas, aunque en lo esencial tenían que coincidir.
Y en algún momento determinado, alguien de la comunidad sistematiza sabiamente la Buena Noticia sobre Jesús que ya se viene transmitiendo desde años antes, poniéndola por escrito.
Y así, este escrito, cuyo contenido ya se transmitía oralmente y estaba bien vivo en la memoria de la comunidad, pasaba a ser un patrimonio sagrado que servía para transmitir más fielmente la Buena Nueva: Nacían así los Evangelios.
Los distintos orígenes geográficos explican las diferencias entre los cuatro evangelios: En Roma se vivieron fuertes persecuciones y por eso la comunidad transmitía con fuerza las palabras alentadoras de Jesús: “El que quiera seguirme, que tome su cruz y me siga” (Mc 8,34; 10,21).
El evangelio según San Marcos, que refleja la vida de la comunidad de Roma, abunda por eso en el aliento ante el sufrimiento.
El Evangelio según san Lucas, en cambio, dirigido a no judíos, tiene un lenguaje más accesible y más agradable de leer, además de que selecciona entre las palabras de Jesús aquellas que hablan del “verdadero tesoro en el cielo” (Lc 18,22; 12,15; 12,33), pues entre los miembros de las comunidades donde surgió este evangelio había muchos ricos.

4) Resumen

Los evangelios surgen en las comunidades cristianas al poner por escrito lo que ya se había transmitido desde años antes: La Buena Noticia de Jesús Resucitado. Con esta explicación queda clara la siguiente tabla de prioridades de fe:
1.- Jesucristo  2.- La Biblia 3.- La Iglesia

En efecto, primero es Jesús, después la Palabra humano-divina que alimenta este seguimiento, y luego los que lo siguen.

¿Por qué el evangelio de Tomás no está incluido en la Biblia?

Porque, a diferencia de los evangelios canónicos (los que sí son considerados como inspirados por Dios) no surgió de una comunidad cristiana.  Lo más probable es que haya circulado como un escrito gnóstico, pues tiene un estilo que se asemeja mucho en lo arcano, esotérico y lleno de frases mistéricas a este movimiento. Y aún cuando hubiera surgido en una comunidad cristiana, lo que determinó que algunos libros fueran aceptados como canónicos y otros no, fue el consenso entre las Iglesias (entiéndase por “Iglesias” las distintas comunidades cristianas pertenecientes a la única Iglesia de Jesucristo).

El testimonio más antiguo de un canon de libros sagradoses lo que se conoce como “Fragmento Muratoriano”, que data del s. II, e incluye una lista de los escritos que circulan como inspirados en la Iglesia. Por otro lado, hay especialistas que afirman que el copto sahídico, la lengua en que se encuentran los códices de Nag Hammadi, nunca se habló entre la gente común y corriente. Como el gnosticismo era más bien elitista, prácticamente se inventaron su propio idioma: una mezcla de egipcio con palabras y caracteres griegos.

El asunto no es tan sencillo, pues no se sabe si lo que conservamos actualmente responde a un original copto, o si más bien es traducción de un original griego, como parecen mostrarlo algunos fragmentos descubiertos en 1896-1905 en otro pueblo egipcio llamado Oxirrinco.

De cualquier modo, quienquiera que lea los 114 “dichos de Jesús” contenidos en esta obra, agrupados sin un aparente orden lógico, y algunos de los cuales idénticos a los de los evangelios canónicos, se dará cuenta del gran abismo que hay entre el “Evangelio de Tomás” y los cuatro que por dos mil años se han utilizado en la Iglesia.

¿Qué ha aportado el descubrimiento de Nag Hammadi a los estudios bíblicos?

Sobre todo, ha confirmado una hipótesis que ya existía: Que circulaban como un género literario propio colecciones de dichos de Jesús.

Esta hipótesis sirvió desde 1838 de base para explicar el origen de muchos pasajes evangélicos que se encuentran en Mateo y en Lucas, pero no en Marcos. A esta colección hipotética de dichos de Jesús que sirvió de fuente para Mateo y Lucas se le llamó “Q” (en alemán “Quelle”, fuente).

Así, esta obra encontrada en el códice II de Nag Hammadi, conocida como el Evangelio de Tomás, es paralela en estilo a “Q”, pero no a los evangelios canónicos.

¿Pertenece el Evangelio de Tomás al Nuevo Testamento?

¿Cuál es el Evangelio de Tomás?

El Evangelio de Tomás es una colección de 114 dichos de Jesús que fue descubierto en 1.945 en el pueblo de Nag Hammadi en Egipto. Antes de este descubrimiento, muy poco se conocía de este Evangelio, escasamente, tres pequeños fragmentos de Oxyrynchus fechados en 200 d.C., y escasamente una media docena de menciones por parte de los Padres de la Iglesia. Los manuscritos descubiertos en Nag Hammadi están fechados alrededor de 340 d.C., aún cuando la composición original del mismo se sostiene entre 140 y 180 d.C.

La fecha del Evangelio de Tomás

Aun cuando el Evangelio de Tomás es tal vez el más temprano, más popular y el mejor Evangelio “Gnóstico” que exista, éste no pertenece al Nuevo Testamento debido a que fue escrito en el siglo 2º y ya todos los apóstoles Cristianos habían muerto. Este siglo 2º de su composición se demuestra por: (1) Su dependencia de más de la mitad de los escritos del Nuevo Testamento. (2) Su influencia Siria sucedida a mitad del siglo 2º. (3) Su naturaleza herética con matices gnósticos. (4) Su falta de referencia a estos por los tempranos padres de la Iglesia o testigos del siglo 1º. (5) Su desacuerdo y variantes del contexto de los Evangelios del Nuevo Testamento y escritos antes de que el siglo 1º terminara. (6) Su propia promoción como un libro apostólico que refleja un período de tiempo posterior. De hecho, aun cuando muchos seguidores argumentan el origen de este evangelio gnóstico en el siglo 1º, el evangelio refleja una edición posterior.

Valor Histórico

Aun cuando la composición final del Evangelio de Tomas es más del siglo 2º, existen algunas tradiciones que lo colocan en el siglo 1º y que puede ser independiente de los Evangelios Sinópticos (Mateo, Marcos y Lucas). Sin embargo y a la larga, este evangelio no nos da realmente mucha nueva información acerca del Jesús histórico comparada con la que ya tenemos en los Evangelios del Nuevo Testamento. Como podemos ver, este evangelio no es considerado como “El Quinto Evangelio” o como fuente más temprana o más confiable para una descripción de Jesús como los Evangelios del Nuevo Testamento los cuales fueron escritos antes de que terminara el siglo 1º.

El Criterio Clave para la Canonicidad: El Apostolado

La razón de que solo existen cuatro evangelios en el NT se debe a que estos fueron los únicos evangelios disponibles para la Iglesia Primitiva del siglo 1º. Además, los eruditos pueden actualmente decir que estos evangelios fueron escritos ya fuera por un apóstol o un compañero de un apóstol. Aun cuando cada uno de los Evangelios del NT fueron anónimamente escritos, existió una fuerte conexión de estos a los apóstoles (Mateo y Juan) o a los compañeros de los apóstoles (Marcos estuvo asociado con Pedro; Lucas con Pablo). Un apóstol era alguien que conocía al Jesús histórico o había visto una aparición de Jesús (1ª Corintios 9:1: “¿No soy apóstol? ¿No soy libre? ¿No he visto a Jesús el Señor nuestro? ¿No sois vosotros mi obra en el Señor?”).

El caso de la fecha del siglo 2º para el Evangelio

1. Dependencia de los escritos del NT en el siglo 1º

El Evangelio de Tomás muestra dependencia de los escritos del NT en el siglo 1º; incluyendo partes del Evangelio de Marcos que fueron editadas por Mateo y Lucas.1 Craig Evans anota que el Evangelio de Tomás cita o alude a más de media docena de escritos del NT, incluyendo Mateo, Marcos, Lucas, Juan, Hechos, Romanos, 1ª y 2ª Corintios, Gálatas, Efesios, Colosenses, 1ª Tesalonicenses, 1ª Timoteo, Hebreos, 1ª Juan y Apocalipsis.2 Por ejemplo, las Epístolas de Ignacio, que fueron escritas alrededor de 110 d.C., y no cita ni la mitad del material que se cita en el Evangelio de Tomás.

2. Posible influencia Siria del siglo 2º

El Evangelio de Tomás también muestra evidencia de haber sido influido por el Cristianismo Sirio, lo cual, dicen los eruditos, no existió como movimiento sino hasta el siglo 2º. Existe un número de razones del por qué este Evangelio muestra influencia Siria. Primero, el evangelio parece haber estado influido por el Evangelio de Taciano (“Diatessaron“), que significa “a través de los cuatro” y que era una armonía Siria de los cuatro evangelios escrita alrededor del 175 d.C. De hecho, este “Diatessaron” de Taciano era el único escrito disponible inicialmente para los Cristianos Sirios. Segundo, las referencias a “Judas Tomás” en el prólogo del Evangelio de Tomás, indica que tiene paralelos con las obras Sirias como las del “Libro de Tomás el Contenedor” y los “Hechos de Tomás” los cuales también hacen referencia a Tomás. Tercero, existe una perspectiva anti materialista en Tomás (Ver los dichos 27, 63-65, 95 y 100), lo cual fue consistente con las prácticas ascéticas o mundanas que no aceptaba la iglesia de Siria. Cuatro, es muy probable que la copia original del Evangelio de Tomás estuviera escrita en Siriaco debido al número de palabras populares Sirias que habrían ayudado a la memorización del texto. Un erudito argumenta que existen aproximadamente 500 de estas palabras en el texto del Evangelio.3 También, en una versión Siriaca de Juan 14:22, “Judas (no el Iscariote)”, es llamado “Judas Tomás.”

3. Falta de Referencias de los Tempranos Padres de la Iglesia o Testigos del siglo 1º

Muchos de los Padres de la temprana iglesia citaron extensas porciones del Nuevo Testamento sin mostrar conocimiento alguno del Evangelio de Tomás al inicio del siglo 2º. No existen citas o alusiones de los tempranos escritores Cristianos como Ignacio, Policarpo, Clemente o Justino Mártir. Como mencioné anteriormente, Craig Evans anota: “No estoy al tanto de algún escrito antes del 150 d.C., que haga referencia a una gran parte del Nuevo Testamento.”4 Curiosamente, las Epístolas de Ignacio, las cuales fueron escritas alrededor de 110 d.C., no cita ni la mitad del material del Nuevo Testamento que cita este Evangelio.

4. Naturaleza Herética y Matices Gnósticos

Otra razón del por qué el Evangelio de Tomás no pertenece al Nuevo Testamento se debe a su naturaleza herética la cual está en total desacuerdo con los libros auténticos del Nuevo Testamento.5 El Jesús del evangelio en cuestión enseña muchas cosas que son contrarias al Jesús de los Evangelios canónicos. Por ejemplo, en el Evangelio de Tomás, dice el dicho 114: “Simón Pedro les dijo: ‘Dejen que María nos deje, porque las mujeres no son dignas de vida.’ Jesús dijo: ‘Yo mismo la guiaré a ella para hacerla hombre, para que ella también pueda convertirse en un espíritu divino que se asemeje al de ustedes los hombres. Porque cada mujer que se convierta en un hombre entrará en el reino de los cielos.’” Esta cita es contraria a las enseñanzas de Jesús en el Nuevo Testamento donde afirma el valor de las mujeres6 y del hecho de que Pablo enseñó que todos somos uno en Cristo en cuanto a la salvación (Gálatas 3:28: “Ya no hay judío ni griego; no hay esclavo ni libre; no hay varón ni mujer; porque todos vosotros sois uno en Cristo Jesús.”).

5. Desacuerdos y Variantes con relación a los temas incluidos en el Nuevo Testamento del siglo 1º7

Diferencias entre el Evangelio de Tomás y los Evangelios del Nuevo Testamento
Tema    Tomás    Evangelios del NT
Jesús Un maestro sabio: divino, pero no necesariamente humano. Divino y Humano (Mt 14:33; Mr 2:5-10; Lc 22:67-71; Jn 1:1, 14).
Mesías Jesús no es el Mesías profetizado por los profetas Judíos (52) Jesús es el Mesías de los profetas del AT.
Salvación Por aprender el secreto del conocimiento (39) y el mirarse interiormente (70). Al mirar hacia afuera por fe a Jesús (Mr 5:34; Lc 7:51; Jn 6:47).
El Reino de Dios Es solo interno. Es un aspeco interno (Lc 17:21), pero también una expectativa claramente inminente, literal futura (Lc 9:27: 10:9).
La Naturaleza de Dios Muchos dioses (30); posiblemente alguna clase de panteísmo (77). Un Dios (Mr 12:29).
Hombre Capaz de salvarse a sí mismo adquiriendo el secreto del conocimiento y el mirar al interior (3, 70). Incapaz de salvarse a sí mismo; debe mirar hacia Jesús (Jn 6:47).
Cuerpo Físico El cuerpo físico es malo, pero el espiritual es bueno (114). El cuerpo físico no es intrínsecamente malo ya que será resucitado (Lc 24:39; Jn 2:19-21).
Contexto Histórico Gnóstico y/o Cristiano Sirio del siglo 2º. 1º siglo de la Palestina Judía.
Iglesia o Comunidad Ninguna mención clara en el contexto de una comunidad. Mención en el contexto de una comunidad y orden (Mt 18:15-20).
Muerte y Resurrección No es principal es el mensaje. Es principal en el mensaje (Mt 12:39-40; Jn 2:19-21).
Punto de vista de las mujeres Fuertemente antifeminista (114). A favor de las mujeres (Evangelio de Marcos).
Antiguo Testamento Sin referencias; Jesús no cumplió las Escrituras (52). Muchas referencias (Mt 4:4; Mr 14:27; Lc 4:8; Jn 10:35).  Jesús cumplió las Escrituras.
Tomás Recibe un lugar especial entre los discípulos al aprender el secreto del conocimiento. No  existe evidencia de que Tomás recibió un conocimiento especial al   compararlo con los otros discípulos: Pedro, Santiago y Juan como parte   del círculo íntimo (Mt 17:1; Mr 13:3; Lc 8:51).

En la elaboración de los puntos anteriormente mencionados, es notable que el Jesús del Evangelio de Tomás muestra poco conocimiento del Judaísmo Palestino del siglo 1º. Es más la exposición de un pensamiento sabio tipo gnóstico en el uso de frases como si el ser humano llegara a “reinar sobre el universo” (2). Presenta además a Jesús como si fuera “el universo”, como si se encontrara en un pedazo de palo (77); lo cual, demuestra el panteísmo del pensamiento gnóstico. En el dicho 61, se usa la expresión que si alguien llegar a ser “idéntico”, eso, lo “llenará de luz”. Referencias a la “cámara nupcial” y a la que sólo los “solitarios” entrarán en ésta (75). Indudablemente este pensamiento no tiene nada que ver al pensamiento de los campesinos Judíos inmersos en la cultura Palestina que guardaban una gran reverencia por la Escritura Judía. El contexto histórico en Tomás es más parecido a la época tardía del siglo 2º con influencia Siria o con las tendencias gnósticas de ese siglo 2º.

6. Promoción tímida del Evangelio de Tomás

Es interesante notar que el Evangelio de Tomás se promociona tímidamente como si hubiera sido escrito por un apóstol.8 Es interesante notar que los Evangelios canónicos (Mateo, Marcos, Lucas y Juan) fueron originalmente documentos anónimos no promocionados por sus escritores; pero posteriormente estos, fueron asociados con varios de los apóstoles. Parecería que este evangelio fue escrito para obtener una rápida aceptación por parte de la Iglesia. Debido a que no fue un documento del siglo 1º, este título, pudiera haberle dado alguna ventaja de ser aceptado. Esta y otras evidencias muestran que el tal evangelio fue escrito en el siglo 2º.

Conclusión:

Finalmente y aun cuando los gnósticos pretenden afirmar que este evangelio fue escrito por el apóstol Tomás, este escrito data de la mitad del siglo 2º. Dadas estas circunstancias y de que los apóstoles o sus asociados principales ya habían muerto antes de terminar el siglo 1º, se reafirma que su autoría no es de este apóstol. Aun cuando muchos seguidores del origen del siglo 1º de este evangelio argumentan su forma actual, éste refleja una edición posterior. Por lo tanto, el Evangelio de Tomás no debería estar incluido en el canon del Nuevo Testamento.

Notas:

  • 1. El punto de vista de que Mateo y Lucas usaron a Marcos en la composición de sus Evangelios es conocida como la Prioridad Markan. Mientras que algunos eruditos debaten si esto es cierto, la mayoría, tanto liberales como conservadores, sostienen la Prioridad Markan.
  • 2. Solo para un ejemplo, vea cómo el dicho 17 refleja 1ª Corintios 2:9. Esta dependencia indica que el Evangelio de Tomás fue escrito probablemente en algún momento del siglo 2º, debido especialmente a que su referencia incluye obras tardías del siglo 1º como el Evangelio de Juan y Apocalipsis. Evans anota: “No estoy al tanto de algún escrito antes del 150 d.C., que haga referencia a una gran parte del Nuevo Testamento (36).””Entrevista con Craig Evans.” (“Interview with Craig Evans“), en Lee Strobel, “El Caso del Jesús Real” (“The Case for the Real Jesus”), Grand Rapids: Zondervan, 2007, p. 36.
  • 3. Estoy en deuda con Craig A. Evans por los cuatro puntos anteriores los cuales se encuentran en su libro “El Jesús Apócrifo: Evaluando las Posibilidades y Problemas”, (“The Apocryphal Jesus: Assessing the Possibilities and Problems”), en Craig A. Evans y Emanuel Tov, ediciones, “Explorando los Orígenes de la Biblia: La Formación del Canon en la Perspectiva Histórica, Literal y Teológica” (“Exploring the Origins of the Bible: Canon Formation in Historical, Literary, and Theological Perspective”), Grand Rapids: Baker, 2008, pp. 147-72.  Beate Blatz también argumenta un posible origen Sirio con dependencia en el “Diatessaron” en “El Evangelio Cóptico de Tomás” (“The Coptic Gospel of Thomas”), en el Apócrifo del Nuevo Testamento, volumen 1, Wilhelm Schneemelcher, ed., Westminster: John Knox Press, 2003, pp. 110-116.
  • 4.Entrevista con Craig Evans” (“Interview with Craig Evans“), en Lee Strobel, “El Caso del Jesús Real” (“The Case for the Real Jesús”), Grand Rapids: Zondervan, 2007, p. 36.
  • 5. El grupo de libros principales que componen el actual NT, menos Apocalipsis, Judas, 2ª Pedro, 2ª y 3ª Juan, etc.
  • 6. Ver por favor, el artículo Mujeres como Modelos de Discípulos en el Evangelio de Marcos.
  • 7. Es difícil entender exactamente cuál es el punto de vista de estos temas en el Evangelio de Tomás, pero el cuadro en la parte superior muestra algo general.
  • 8. J. Ed Komoszewski, M. James Sawyer, y Daniel B. Wallace, “Reinventando a Jesús: Lo que el Código de Da Vinci y Otras Novelas Especulativas No le Dicen”, (“Reinventing Jesus: What the Davinci Code and Other Novel Speculations Don’t Tell You”), Grand Rapids: Kregel, 2006, p. 161.

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2 comentarios en “El evangelio de Tomás

    Sobre los apócrifos: | El teologiyo escribió:
    febrero 16, 2013 en 1:48 pm

    [...] el-evangelio-de-tomas [...]

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